Cuando terminé me lavé y mientras me vestía le pregunté que cuántos años tenía, me dijo que 24, que trabajaba amañada ahí en ese lugar, que la trataban muy bien y que los clientes eran personas muy serias y distinguidas, nadie desagradable (lo que no pasa en el Centro), dice que se puede ganar fácilmente $1.200.000 pesos mas las propinas diarias que pueden ser desde $40.000 a $60.000 pesos, no tiene hijos, tampoco novio y no se quiere amargar, por eso lo que se gana se lo gasta en gimnasio, rumba y ropa. Me vestí y salí, ella se quedó en la habitación, me imagino que organizándola para otra faena más tarde. Me despedí de la administradora y de las mujeres que habían ahí en la sala, crucé la puerta y ya estaba en la calle, un Domingo a las 4:30 p.m. y feliz porque me había acabado de echar un súper polvo.
Después de esas dos visitas que hice llegué a una conclusión, y es que las salas de masajes cada vez tienen más apogeo; sin ir más lejos en las Páginas Amarillas aparecen más de veinte salas de masajes con nombre, teléfono y página web, es una forma de prostitución donde las mujeres no se exponen a estar en la calle buscando clientes, ni a los peligros que esto implica. La sala de masajes les da la seguridad de estar bajo un techo, de tener una clientela, de hacerlo todo con condón, aunque ellas por unos pesos de más acceden a hacer cosas que no están permitidas. Para ellas, la desventaja principal es que la plata la deben compartir con la administradora de la sala, o sea que a la nena que hace todo el trabajo no le toca ni el 50 por ciento del dinero, por eso es que a veces les dan el teléfono a los clientes para que las llamen y puedan salir después.
En Laureles dos niñas valen $95.000 pesos y en el Centro las tienen en promoción dos por $55.000 pesos; claro que no es lo mismo vivir la fantasía gratis que pagando, pero igual se disfruta, yo por mi parte no creo que vuelva a pagar, no me sentí bien del todo, creo que todavía puedo tener muchas experiencias sexuales increíbles sin necesidad de pagar. A las mujeres que trabajan en esto y leen este articulo les deseo lo mejor, ojala algún día se puedan dedicar a otra cosa y lo puedan decir con orgullo, porque a fin de cuentas, a ninguna le da alegría decir que trabaja en una sala de masajes.
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