Todos sabemos de los clones chinos, pero hay unos que son el colmo
Durante el 2006
China llegó al
tercer lugar entre los mercados de automóviles más grandes del mundo, y continuará siendo el líder en crecimiento durante el 2007. Las ventas de automóviles en China se dispararon casi un 40% en 2006, a
4.1 millones de unidades, lo que supera los 3.4 millones vendidos en Alemania.
Gran parte del crecimiento se concentra en sedanes de tamaño pequeño y mediano, que ahora constituyen dos tercios de las ventas de automóviles totales en China, el doble de su participación en el mercado a comienzos del milenio. ¿Cómo se alcanza tal nivel de desarrollo de productos en tan pocos años?. La respuesta es simple:
Copiando.
Marcas como
Geely, Chery o Shanghuan, con escasa tradición industrial, están enfrentando a los grandes fabricantes; todo a base de plagio. Apenas invierten en investigación, recortan dinero en materiales, cuentan con mano de obra muy barata y, por si fuera poco, copian descaradamente los diseños. El resultado es una auténtica guerra de clones: vehículos muy parecidos en todo salvo en el precio.
Chevrolet Spark y su clon chino a la derecha
Honda CRV y su clon chino a la derecha 
Mercedes-Benz Serie E y su clon chino a la derecha (
) 
Toyota Rav 4 3 puertas y su clon chino a la derecha 
Toyota Rav 4 5 puertas y su clon chino a la derecha 
Toyota Crown y su clon chino a la derecha 
BMW X5 y su clon chino a la derecha (DESCARADOS OME!) 
Rolls Royce Phantom y su clon chino a la derecha 

Toyota Corolla y su clon chino a la derecha 

Chevrolet Optra y su clon chino en version hatchback a la derecha 

Volkswagen Polo y su clon chino a la derecha

