Y aunque supe que era una ramera
que no dice nunca cosas verdaderas
me engrupiò lo mismo que a cualquiera ay si si si
aunque supe que era una ramera ay si si si
Ahí, mi corazón tan maricón
fue traicionado por el corazón de ella
pues mi corazón ignoraba que el corazón de ella no tenía corazón. |