Era un malevo sin trampas, sin padrinos ni agachada;
nada de compadrada, pero de temple y acción
Caseros lo vio jugarse sin achicar la parada,
y en el hampa está sentada su fama de gran varón.
Pero una noche de esas allá en Avellaneda,
guapiándole a la yuta por dentro el arrabal
sonaron cuatro tiros y sobre la vereda
caía Cruz Medina blandiendo su puñal.
__________________ SOY DEL VERDE SOY FELIZ... |