Mis recuerdos se quedan dormidos en 1979.
Los niños bien tienen tanto tiempo libre...
Una persona de las que son muy vivas,
parada al lado derecho de la calle,
tú y yo debíamos encontrarla.
Un escarabajo dando de saltos como una roca,
con los faros apuntando al amanecer.
Estábamos seguros de que nunca le veríamos
el final a todo esto.
Y ni siquiera me importa,
sacudir este blues de cremallera.
Y no sabemos dónde descansaran nuestros huesos,
convertidos en polvo, supongo,
olvidados y absorbidos por la tierra.
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