SEMANA: ¿Con qué otros equipos tenía relación Rodrigo Tamayo?
J.B.A.: Tenía una muy íntima con el Envigado F. C. por una poderosa razón: Gustavo Upegui López era su gemelo, su clon. Ambos se formaron en la misma escuela de Pablo Escobar, ambos tuvieron los mismos gustos por el lavado de activos, tuvieron propiedad de muchos jugadores, como Juan David Montoya y Jorge Horacio Serna. Lo increíble es que Upegui fue asesinado, se le señaló de manejar la oficina de Envigado, de ser accionista mayoritario del Envigado y, a pesar de eso, el Envigado no ha sido intervenido. Eso demuestra el interés del Estado en controlar el fútbol.
SEMANA: En su libro, usted insiste en que se le pagaron 10 millones de pesos a un árbitro que pitó la final de 2004.
J.B.A.: Un día vi una cuenta de cobro de 10 millones de pesos a nombre de Lisbeth Johana Ramírez por compra de rollos de papel, aleluyas y bombas para el partido contra el Nacional. Al preguntarle a la sobrina de Tamayo, me dijo que Javier Velásquez, presidente del equipo, le había prometido 10 millones de pesos al árbitro si pitaba bien. Yo guardé copia de todo.
SEMANA: En esas dos fechas los árbitros fueron Alberto Duque y Jorge Hernán Hoyos, ¿cuál de los dos fue?
J.B.A.: No sé, pero fue uno de los dos. La plata se consignó en efectivo en una cuenta en Davivienda.
SEMANA: Cuando el año pasado Tamayo entregó el 82 por ciento de los derechos deportivos a una fiducia del Banco de Occidente dijo que lo hacía porque su paso por el equipo lo había dejado quebrado...
J.B.A.: Que no venga a salir con lágrimas de cocodrilo, porque además de sacar miles de millones de pesos del equipo, con sus actividades, tiene empresas de transporte, de salud, artes graficas, inversiones y mucha propiedad raíz.
SEMANA: Pero quienes están comprando el equipo son hombres del fútbol, con trayectoria y prestigio, como Francisco Maturana, 'Bolillo' Gómez, Víctor Luna, Juan José Peláez...
J.B.A.: Durante 17 años Tamayo manejó el equipo tras bambalinas y hoy día lo sigue haciendo. Tamayo sabe que la Fiscalía lo está investigando y para quitarse de encima esa papa caliente se lo entregó a una empresa de papel. ¿Cómo explicar que a una sociedad constituida con 76 millones de pesos le van a vender unos derechos que valen 7.660 millones de pesos?
SEMANA: ¿No será que usted es paranoico?
J.B.A.: Pregúntele a la gente que sabe quién es Rodrigo Tamayo. No importa que se haya vuelto pastor. Aquí la gente dice que anda con la Biblia rezando en una mano y con el mazo dando. Sí, me da miedo, pero quiero quitarme este peso de encima. Estoy buscando editor para publicar el libro en papel.
SEMANA: Pero usted fue cómplice de muchos de los delitos que habla en su libro...
J.B.A.: Sí, por dos razones. Me hice una persona confiable mientras para recoger la información y firmé de todo por miedo. Me constriñeron y eso también está denunciado en la Fiscalía.
SEMANA: Si sus denuncias son tan contundentes, ¿por qué el proceso no ha avanzado en la Fiscalía?
J.B.A.: Porque nadie quiere parar el circo del fútbol, porque hay mucho dinero de por medio y porque hay personas influyentes en el alto gobierno, como Mario de J. Valderrama. Este hombre, además de haber sido presidente del equipo, trabajó la campaña de Uribe en Antioquia y hoy asesora al gobierno en temas laborales.
SEMANA: ¿Por qué decidió denunciar todo?
J.B.A.: Como yo ya estaba en la mira y 'boletiado', acordamos con los socios minoritarios que yo ponía la denuncia a mi nombre. Así lo hice en Bogotá y al regresar dejé de ir unos días a la oficina. Cuando volví, me habían sacado todos los papeles, y mis cosas personales estaban en una bolsa en la recepción. Me perdí de todo el mundo, incluso de los socios, pero sé que dos de ellos tuvieron que irse a vivir al exterior y nunca pudieron hacer la asamblea extraordinaria en la que querían ventilar y sacar todas las cosas que encontré.
Juan Diego Ortiz Jiménez
Gazzetadeportiva.com
espero q no les de pereza leerlo y opinen