EX REVISOR FISCAL DEL DIM VUELVE A ACUSAR A SUEÑOS DEL BALÓN.
GRAVES DENUNCIAS. Semana.com/ El ex revisor fiscal Juan Bautista Ávalos rompió su silencio y habló con SEMANA de todo lo que encontró en el DIM, denuncia que está siendo investigada por la Fiscalía
Febrero 12 de 2008.
De nuevo la reputación de Sueños del Balón se pone en duda tras las polémicas declaraciones del ex revisor fiscal del DIM Juan Bautista Ávalos. Su afirmación es categórica, "El Medellín era una narcolavadora" y acusa al anterior propietario Rodrigo Tamayo, al ex presidente Javier Velásquez y al actual gerente deportivo Fernando Jiménez de manejos irregulares con las finanzas del club.
A continuación y con autorización de la Revista Semana, reproducimos el artículo donde Ávalos se despacha frente a Sueños del Balón.
Juan Bautista Ávalos era un revisor fiscal cualquiera y experto en auditorías forenses hasta 2001 cuando un grupo de accionistas minoritarios del Deportivo Independiente Medellín lo contrató para una misión casi de detective privado. Le pidieron hacer una auditoría externa del manejo que Rodrigo Tamayo -hombre clave en el equipo antioqueño por más de una década- estaba haciendo de la plata del onceno. Después lo nombraron revisor fiscal y se convirtió así en todo un 'infiltrado': durante casi cuatro años se ganó la confianza de los directivos y recogió todo tipo de información y documentos para demostrar, según él, que detrás de toda la contabilidad del equipo se manejaban grandes operaciones de lavado.
Todos los documentos reposan en una denuncia de 80 folios que interpuso Ávalos en la Fiscalía en Bogotá en 2004. A las pocas semanas fue sacado del equipo y desapareció, pues temía por su vida. Tras varios años, Ávalos Salgar, hoy identificado como Jean Segler, decidió romper su silencio. Además de escribir y poner a la venta en
www.librosenred.com el libro Narcolavadora, Corporación Deportiva Independiente Medellín, habló con SEMANA de lo que descubrió en uno de los equipos más queridos de los antioqueños.
Rodrigo Tamayo, hoy pastor evangélico y según él retirado de las riendas del equipo, niega todas las acusaciones y asegura que se trata de una venganza de Ávalos por un carro que le prometieron y no le dieron.
SEMANA: ¿Qué tiene de interesante el Medellín para que unos supuestos 'narcos' se ensañen con él durante 30 años?
Juan Bautista Ávalos: La legislación que rige a los equipos es tan confusa, ridícula y generosa, que unida a la falta de controles del Estado, permite que los narcos tengan la facilidad para lavar mucho dinero.
SEMANA: ¿Cuál es la conclusión principal que expone en su libro?
J.B.A.: La auditoría forense que realicé me permite afirmar que desde 1978 el Medellín estuvo en poder de seis mafiosos, en distintos tiempos, que manejaron el equipo durante 30 años, tiempo en el que lavaron más de 150.000 millones de pesos. Todo eso sin contar los delitos penales y fiscales en que incurrieron.
SEMANA: ¿Cuáles son esos mafiosos?
J.B.A.: Pablo Correa Ramos, Héctor Mesa Gómez, Guillermo Zuluaga, Julio César Villate, Jorge Castillo y Rodrigo Tamayo, quien fue dueño entre 1988 y 1992, y después volvió a tomar el equipo en 1998 hasta 2007.
SEMANA: ¿Varios fueron reconocidos líderes deportivos de Antioquia y no tienen ningún tipo de investigación en su contra?
J.B.A.: Tan reconocidos, que varios fueron asesinados por la mafia. Durante el tiempo que fui revisor fiscal pude demostrar lo que todo el mundo decía en secreto en Antioquia: que Rodrigo Tamayo era el verdadero dueño del equipo, así no figurara en la contabilidad ni en el listado de socios, ni mucho menos en los reportes que el club le enviaba a Coldeportes y a la Supersociedades. Y que durante ese tiempo lavó activos, promovió el testaferrato, hubo enriquecimiento ilícito, se evadieron impuestos, hubo maniobras dolosas con divisas y se promovió la contabilidad fraudulenta. En ese tiempo, Rodrigo Tamayo sacó miles de millones de pesos, a pesar de que era una entidad sin ánimo de lucro y en detrimento del equipo y de los hinchas minoritarios.
SEMANA: ¿Y cómo, según usted, se lava plata en los equipos?
J.B.A.: De muchas maneras. Pero sólo voy a hablar de lo que vi en el Medellín. Tamayo compró derechos deportivos e hizo préstamos al DIM por cinco millones de dólares cuando compró el equipo en 1998. Durante estos nueve años ocultó el origen del dinero a través de testaferros. Otra forma es a través de la transferencia de jugadores. Dicen que venden un jugador por 800 y le entran al equipo sólo 100. Tercero: venden a un jugador como John Javier 'Choronta' Restrepo por 1.080.000 dólares, pero 400.000 dólares fueron entregados a Rodrigo Tamayo o a su representante en México o consignados a una cuenta suya en el exterior, pero lo cierto es que todo el dinero no llegó y lo que le entró al club se pagó en comisiones y premios. Buena parte de la plata, que viene de taquillas, patrocinios, derechos deportivos y de televisión, que por ley es del equipo, va a las manos de los que mandan en los clubes.
SEMANA: ¿Con tanta plata por qué se quiebran?
J.B.A.: La mayoría de equipos se quiebran para adentro. A pesar de todo lo que sacaron del Medellín, entre 2001 y 2004 tuvo utilidades por 10.000 millones de pesos. Claro que esa platica también la sacaron después.
SEMANA: ¿Qué pruebas tiene para decir que Rodrigo Tamayo lavó plata con el equipo, si nunca ha sido procesado ni condenado por ese delito?
J.B.A.: Durante mi trabajo recabé mucha información. Hablé con ex empleados, empleados, amigos de Rodrigo Tamayo, del mundo de la mafia... Lo más importante está consignado en la denuncia que interpuse en la Fiscalía en 2004. Por ejemplo, yo tenía una carta de Pablo Escobar cobrándole 400.000 dólares a Tamayo. Esa me la robaron junto con mucha información cuando me sacaron del equipo, pero yo sé quién.
SEMANA: ¿A quién le compró Tamayo el equipo?
J.B.A.: En 1997 se lo compró a Jorge Castillo, pero le pidió que se quedara unos meses al frente, hasta que se dio cuenta de que Castillo se había sacado más de 2.000 millones. A Castillo le tocó irse del país y en Costa Rica estuvo preso bajo la sospecha de mandar a asesinar a un periodista, pero lo acaban de liberar por falta de pruebas. Lo curioso es que anunció que viene a reclamar el 40 por ciento del Medellín porque, según él, es de su propiedad.
SEMANA: ¿Y por qué sabe de esa venta si usted no estaba en el DIM?
J.B.A.: Me encontré una auditoría que había contratado Tamayo al comprar el equipo y allí aparecía una chorrera de cheques en un tiempo muy breve. Castillo se gastó la plata del patrocinio de Leona.
SEMANA: ¿Cómo fue la compra del equipo?
J.B.A.: Las personas con las que hablé y los documentos que vi dicen que la operación se hizo por 2.500 millones de pesos, pero yo creo que fueron unos 5.000 millones. Tengo un documento en el que se muestra cómo los testaferros de Castillo les cedieron las acciones a Tamayo, su esposa, familiares y amigos, quienes actuaron en la operación como testaferros. Pero cuando los abogados se dieron cuenta de que Tamayo y su esposa no tenían cómo justificar su parte, terminaron poniendo todos los derechos en manos de terceros. La mujer conservó unos pocos.
SEMANA: ¿Qué otras evidencias tiene para soportar esta afirmación?
J.B.A.: Los hechos publicados en El Colombiano y en otros diarios el año pasado, cuando le vendió el equipo a Sueños del Balón, una empresa de hombres del fútbol como Francisco Maturana, Víctor Luna y Juan José Peláez. Cómo así que Rodrigo Tamayo, que no era accionista, que nunca apareció en los reportes oficiales, que sólo en julio de 2004 fue nombrado mánager del equipo con un salario de 25 millones de pesos mensuales, admite que desde hace 17 años maneja el equipo y que el 82 por ciento de los derechos deportivos son de él, de su familia y un grupo de amigos. Ese día se autoincriminó e incriminó a sus amigos, pues admitió que en el equipo hubo testaferrato y lavado de activos.
SEMANA: Si Tamayo no aparecía ¿cómo manejaba la plata?
J.B.A.: Llevaba o mandaba bolsas y tulas con dinero para el equipo, pero también es evidente que sacó la plata, con muchos dividendos a través de cheques a nombre de su esposa, familiares, amigos, guardaespaldas y hasta personas que se inventaban o sacaban del directorio telefónico. En mi libro hay pruebas de cómo lo hacían. ¿Quién esconde miles de millones de pesos a nombre de testaferros? ¿Quién anda con plata en bolsas? Pues alguien que tiene rabo de paja.
SEMANA: ¿Cómo pudo hacer eso sin que nadie se diera cuenta?
J.B.A.: Claudia Patricia Toro Tamayo, directora financiera, es la sobrina de Tamayo. Ella, junto a la tesorera, Soraya Patricia del Pino, hacía y encubría todo lo que le ordenaba Tamayo. Lo más increíble es que todo se hacía con el visto bueno de los presidentes que tuvo el Medellín, como Mario de J. Valderrama y Javier Velásquez González. Que ahora no vengan a decir que fue a sus espaldas. Tamayo sacó miles de millones de pesos, robó a los accionistas minoritarios y violó la ley gracias a que todos se hicieron los locos. Claro que también recibían sus pagos millonarios.