Denunciante Avanzado
| (( La Leyenda del Hospital De Alcázar de San Juan ))
Calificación: de
5,00 | PS HABER ESTA HISTORIA SI ES MUY LARGA
POR KE NOS E TOMAN EL TRABAJO DE LEER..COMIENDO PAPITAS..PA KE VEAN KE NO ES MENTIRA La Leyenda del Hospital De Alcázar de San Juan
Esta historia es real, ya que yo mismo la viví. Todo el pueblo, e incluso la gente del exterior, había escuchado alguna vez algo sobre este enigmático hospital abandonado, y había comentado algo al respecto. En el extrarradio de la ciudad se encontraba un hospital, abandonado desde hace unos escasos 12 años, que era poseedor de multitud de leyendas, tan escalofriantes que hacían que la gente tuviese que cambiar de acera al pasar cerca de él. Tenía tres plantas, estaba muy deteriorado y sufría graves daños. Se dividía en dos módulos, que estaban repartidos en un lúgubre jardín. El módulo principal era bastante grande, y describía la forma de una L. El otro era menor, y no tenía ninguna sala de atención a enfermedades, simplemente recepción, sala de reuniones etc. Había leyendas que contaban que se oían llorar a los bebés muertos allí, que las camillas se movían, que las luces se apagaban y encendían... Nadie pudo probar la existencia de aquellos sucesos, pero era evidente que se escuchaban cosas y las luces se apagaban y encendían. Algunos decían que eran los gatos, en cambio otros, que habían tenido el suficiente valor para internarse a las primeras habitaciones, decían que realmente allí sucedían cosas. Lo único que se sabía era que ningún guardia al que le hubiesen encomendado la ardua tarea de proteger el hospital, había durado más de una semana. Todos dimitían, decían que no podían volver a entrar allí. Tal era el temor que los guardas le tenían, que dejó de haberlo hace tiempo.
Primero os contare la historia que le ocurrió a mi padre y a sus hermanos, cuando tenían unos 16 años. El hospital no estaba abandonado aún, claro, pero estaba muy mal organizado. Todo estaba asqueroso, la higiene era muy mala, las habitaciones eran cutres y estaban medio rotas, y cientos de gatos habitaban allí. Se solían meter al jardín por las noches a fumar. Pues un día, vieron como un cubo azul bajaba rodando desde el hospital, estaba lleno de gasas, vendas y jeringas llenas de sangre. No le dieron importancia, hasta que más tarde bajó otro cubo, pero lleno de hígados, riñones y corazones para trasplantar. Se apartaron asqueados, y vieron como un montón de gatos hacia un corro alrededor de la carne humana y se la comía. Era tal la poca higiene y la falta de presupuesto y personal, que hasta los gatos entraban y devoraban la carne humana. Esto es real, lo juro, mi padre y mis tíos lo aseguran.
Ahora contare mi historia, que juro que es real, y que me ha dejado una marca en mi vida. El caso es que mi pandilla llevaba mucho tiempo colándose al jardín del hospital, pero nunca lográbamos cruzar más de tres habitaciones en el interior de este. No se si sería por la imaginación, pero siempre veíamos cosas terribles que nos hacían regresar sobre nuestros pasos. Y bien, el caso es que un día normal, como cualquier otro, quedamos todos para colarnos. Nuestra meta era llegar a la tercera planta.
Eran las siete y media cuando nos encontrábamos todos frente a las oxidadas verjas del hospital abandonado: Nacho, Nuria, Cristina, Sergio, Álvaro, Cristian, Ernesto, Virginia, Yamila, Miriam, Patricia y yo.
No tardamos en saltarnos la verja, y nos sorprendimos al ver con que facilidad Nuria abrió la cerradura, abriendo paso a las chicas. Entonces cruzamos al jardín, reconociendo cada tramo del camino, que habíamos recorrido muchas veces antes. Primero llegamos al módulo pequeño, y subimos la escalerilla que daba a la puerta principal. La puerta era de cristal, así que esta vez decidimos romperla, no como solíamos hacer, colándonos por las ventanas. Fuimos entrando uno a uno, y antes de entrar pude llegar a ver a la pareja de galgos que habitaba en el jardín desde hace mucho tiempo, y que había aprendido a convivir con la multitud de gatos que también habían encontrado allí su hogar. Una vez estuvimos todos dentro, decidimos registrar todos los muebles, cosa que nunca antes habíamos hecho. Allí había armarios, sofás, cómodas, mesas, escritorios...  
__________________ This is the end... My only friend the end... |