LAS INSOLITAS IMAGENES DE AURORA Las Insólitas no fueron nunca un proyecto. Los proyectos se hacen en la televisión, en las oficinas, en planos. Las Insólitas Imágenes de Aurora son un cuento. Un día a un guey se le ocurre hacer una fiesta y le habla a otros tres pa que hagan bailar al personal: Carlos Marcovich le llama a su hermano Alejandro: Oye, como ando juntando lana para mi película, pensé que a lo mejor se puede organizar una tocada contigo y otros cuates. Algo así como armar un grupo nuevo para la fiesta, porque uno ya hecho va a querer cobrar y la onda no es gastar el dinero sino juntarlo. Así lo conecta con Alfonso André. Alejandro quiere tocar y se lleva sus cosas a casa de Alfonso. Pasa tiempo y Saúl Hernández, tercer convocado, no aparece. Entonces Alejandro va por él. Los tres se tiran rollos, sacan todo lo que traen y lo echan encima de la mesa, se ponen a hacer ruido. Inventan sonidos, letras, se exceden, se dejan ir hacia un espacio que aún no conocen. Alejandro trae algunas rolas, Saúl demasiadas, y las demás van saliendo una tras otra en gozosa diarrea. Cuando llega la noche del reventón, marzo diecisiete del ochentaicuatro, los tres se visten de gala: Alfonso se pone un sombrero boliviano, Alejandro un gorro de Daniel Boone y Saúl va de mujer. Parto de bizarrez, un arreglo punkoso de Sugar (Oh, Honey-Honey!) abre la tocada. Pero en lugar de bailar el personal, más clavado que el mismo Jesús Nazareno, va compactándose en torno al grupo. Unos no saben lo que oyen y los otros ignoran lo que tocan. Particularmente porque buena parte de esos sonidos los están apenas inventando. La tocada, alcohol que baja sin parar por la garganta de un perdedor, se deja ir por la noche y la atraviesa libre. El hecho de que estos monos tengan sin saberlo un grupo es un asunto que no ha dependido de su voluntad. Después de todo un grupo no es algo que se tiene, sino un nombre al que se pertenece. En esta confusión entre propiedad y pertenencia uno piensa que decidió armar una agrupación y se puso a inventar cosas como El Señor de los Mil Cerebros murió de tifo en la epidemia de junio. Pero la decisión no es tuya, la decisión ya fue tomada sin considerar la desdeñable existencia de tu voluntad. Si obedeces, tu vida ya se jodió; pero si te refugias en la cobardía y el conformismo de no obedecer a un sueño entonces no sólo estás jodido sino que además eres un pendejo y no hay más qué hacer. Cuando Alejandro, Alfonso y Saúl se juntan, sometiéndose a la tiranía de un demonio cada vez más visible, saben que no tienen regreso. Tienen que tocar, porque sólo tocando es posible el hermosísimo milagro de mirar a la mierda desaparecer de este mundo.
Rosa murió de rojo, y la enterraron de negro, mira su cara es blanca y sus uñas transparentes. S.H.
__________________ Porque si viene por ti, Entonces viene por mi. Porque estare alli. Porque nos necesitamos uno al otro en la oscuridad Y si te aterroriza, Entonces me aterroriza |