Mi ardiente deseo… se alimenta del fuego soberbio de tus ausentes ojos…
El sexual aliento que emana de tus calidos labios…
Penetra por mis lujuriosos poros… y llega hasta mi alma…
Que espera paciente
Por el delirio innato de la naturaleza humana…
Que Toma fuerza incipiente y extraña
Y bendice mis libérrimos sueños…
De ser la presa que tu cazas!
Déjame gozar del placer sagrado
De tocar tu piel y sentir tus calurosas manos…
Quemando mi piel que cicatriza en vano…
Porque exime la culpa…
Y enerva mi razón...
Que esta ebria del vino insufrible…
De no estar en tu injusto corazón.