Dispones, ¡oh! mal de mí,
Y a evitarte nada alcanza,
La eternidad luego en pos,
Y hay que dar eterno adiós
Al sueño de la esperanza.
La vida es sueño- ¡Callad,
Oh Calderón! estáis loco:
Hace veinte años que toco
¡Desgracia! no eres fingida,
Que si al placer di acogida,
Que en ese instante olvidé
¿La vida un sueño? ¡Que sueño
Tan raro en su obstinación!
¡Siempre el mismo! ¡Siempre Ixión
Volteando en su hórrido leño,
Siempre en su bárbaro empeño
¡Ah! con razón despertamos
Con lívida faz que aterra,
Yertos mordiendo la tierra
Que en frío sudor empapamos.
No es un sueño, es un delirio,
De un despierto, un criminal
Que envejece en el martirio.
De dicha y paz hay asomo;
Mas ¡ah! los pies son de plomo
Duelo y crimen sólo aspiro,
Y al mundo un inmenso reo,
Oigo alzarse eternamente,
De un Dios amante y clemente.
¿Quién sino el genio del mal
¿Quién sino él a este raudal
A tornar en monstruo, en fiera,
¿Por qué, invisible sayón,
Que llamo y no me respondes,
Lanzas el dardo y te escondes
Sáciate, apura el castigo,
Triunfa y goza en mi dolor,
Mientras yo, vil gladiador,
“Ama, cree, sufre y espera”,
Me dirá, “que aunque te espante
La vida, es sólo un instante
¡Señor! por corta que fuera
¡Cómo es posible, Dios mío,
Que haya tántos, tántos tristes,
Cuando tú, oh Señor, existes
Sonreída a nuestro ruego,
Volviera la vista al ciego
Esta abdicación que has hecho
Aunque intentada en provecho,
He aquí el correntoso estrecho
Con que a juzgarme aprendí.
¡Sabios funestos, callaos!
El caos físico ha cesado,
Pero el que lo hizo a dejado
¡Pobres hombres! revolcaos
Yo entre tanta oscuridad,
Rebelde contra mi suerte,
Ansío deberle a la muerte,