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Antiguo 03-10-2007 , 16:37:21   #1899
HansInmortal
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Personajes de Nuestra IPS

Trece millones de razones para creer
Encontró un paquete con 13 millones de pesos, ocurrió el pasado miércoles 19 de septiembre. Diana Espitia salió de una reunión de salud ocupacional que programaron entre las 3:00 y las 4:00 p.m. y se dirigió al lugar donde descansan ella y a sus compañeras de trabajo.
Media hora después se desplazó hacia el piso 10 del Bloque 1 y se dispuso a hacer una de sus acostumbradas rondas, en las que siempre aprovecha para mirar que todo esté aseado y en orden. De pronto, en una de las sillas de la sala de espera, encontró que había una mochila abandonada.
Si bien el asunto le llamó la atención, Diana esperó un tiempo prudente por si aparecía el olvidadizo propietario y se llevaba lo que le pertenecía. Instantes después, Diana se percató de que ahí continuaba la mochila, por lo que decidió tomarla y entregársela al vigilante que estaba de turno. Una vez la abrieron, ambos descubrieron que lo que había en la mochila no era cualquier olvido, era, en realidad, un olvido de millones, razón por la cual Diana de inmediato tomó el teléfono y se comunicó con su jefe.
Esta historia sucedió en la Clínica León XIII. La protagonista es una empleada de la empresa Aseo y Sostenimiento, habitante del barrio 12 de Octubre, que hoy sólo acata a decir: “lo ajeno es bueno para su dueño”. ¿Arrepentida? Para nada, su conciencia está muy tranquila, según cuenta, así muchas personas le hayan reclamado por no “haber aprovechado el papayazo que le dio la vida”. Lo paradójico es que ese miércoles 19 Diana no tenía dinero ni para el pasaje de retorno a su casa ni para tomarse una Coca Cola, motivo que hace más loable su gesto, sin duda un acto de honradez digno de contar por la misma situación económica que hoy afronta.
Paquete de millones
“Dentro de la mochila había unos cuadernos y una bolsa negra. Al destaparla encontramos que había como unos 13 millones de pesos en efectivo y casi 38 millones en cheques, además de otros 500 mil pesos que tenían como para pasajes o algo así. Yo no sabía qué decir, instantes después llegaron María Teresa Gómez, mi jefe, y la doctora Olga González y vieron el contenido. De un momento a otro observé que entró a la sala de espera un señor pálido y súper angustiado, más blanco que un papel, por lo que le pregunté que qué le sucedía. Él dijo que había perdido una mochila. Después de hacerle varias preguntas y de pedirle detalles sobre lo que había en el paquete descubrimos que sí era el propietario”, cuenta Diana y reconstruye lo vivido esa tarde.
Dice que el propietario del paquete tenía a su padre hospitalizado en una de las habitaciones de ese piso y que de un momento a otro corrió hacia donde él. Cuando se fue a despedir del papá le dijo que le devolviera la mochila, a lo que el hombre, internado en la Clínica León XIII, respondió: “usted no me ha entregado nada”. Seguro que los minutos que siguieron a esa respuesta se volvieron eternos para el otro protagonista de la historia, quien inmediatamente salió corriendo en busca del dinero perdido.
Pero bueno, ¿y entonces qué razón llevó a Diana a devolver el paquete? “Una sola, saber que ese dinero no era mío y que esa persona estaría muy preocupada por haberlo extraviado. Yo me puse en los zapatos de él, pues cuando a mí se me pierden diez mil pesos es mucho lo que sufro porque ahí tengo los pasajes para casi una semana”.
La reacción del dueño no pudo ser otra que darle las gracias a Diana y repetirle en más de una ocasión que “Dios la bendiga” por ese acto de honradez tan grande. En señal de agradecimiento, el olvidadizo hombre entregó 50 mil pesos a Diana y 25 mil al vigilante, gesto con el que quiso recompensar a esta ciudadana de bien que pese a sus necesidades fue fiel a sus principios y nunca dudó en apropiarse de lo que no era suyo. “De todo esto he sacado algunas conclusiones: de un lado que existe mucha gente de doble moral que le reprocha a uno la rectitud porque, en opinión de ellos, con eso le habría comprado una casita a mi bebé de dos años -que tanto la necesitamos- y hasta estaría pasando vacaciones en Hawai” -comenta entre risas-.
“Así mismo, son muy pocos los que se me han acercado a felicitarme. Es cierto que algunos me han hecho sentir como mal, pero la verdad es que yo actúe como lo debí hacer y hoy me encuentro muy tranquila. Es más, después de esa ocasión volví a verme un día muy mal de pasajes y no sabía cómo iba a regresar a mi casa, cuando de pronto el mismo señor se me acercó y me dio otros 20 mil pesos, dinero que me sirvió para costearme los pasajes”. Y así se vuelva repetitivo, Diana insiste en lo mismo: “lo ajeno es bueno para su dueño”, frase con la que justifica la acción realizada.
La necesidad no llevó a Diana a cometer un acto indelicado. Pese a los problemas de índole económico y a muchos otros que hubiese podido resolver, Diana entendió que ese dinero pertenecía a otra persona y a esa persona tenía que retornar. Sucesos como estos son muy dignos de relatar, sobre todo cuando en el mundo actual pululan aquellos que hacen caso omiso a los valores inculcados por muchos antepasados. Queda es rogar para que el gesto de Diana sea recompensado por el cielo y para que sus sueños se cumplan gracias a su buen corazón.


JUEPUTA!!
ESTO SI ES BONITO QUE VIVA LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA!!!
QUE VIVA MI GENTE DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA!!!


Última edición por HansInmortal; 03-10-2007 a las 16:44:33
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