E.UU. admitió que una de sus redes fue blanco de una infiltración de hackers; Pekín rechazó las acusaciones en su contra.
En un grave incidente que amenaza con incrementar la tensión entre China y los Estados Unidos, el Pentágono reconoció ayer haber sido blanco de un peligroso ataque cibernético contra su red informática, mientras que Pekín rechazó las versiones periodísticas, según las cuales los hackers fueron miembros de su ejército.
El gobierno chino fue más allá, y afirmó que las acusaciones en su contra reflejaban una "mentalidad propia de la Guerra Fría".
La revelación de este ciberataque se conoció una semana después de que la canciller alemana, Angela Merkel, lanzara una acusación similar, al afirmar que hackers chinos se habían infiltrado en redes del gobierno alemán con programas de espionaje. China rechazó también esta acusación.
Estos ataques se produjeron en momentos en que los expertos advierten que las ciberagresiones irán en aumento en el mundo. De hecho, los ataques contra el Pentágono y Alemania estuvieron precedidos de otro mucho mayor, contra Estonia, que inutilizó los sitios web del gobierno, diarios, bancos y empresas y paralizó virtualmente al país durante tres semanas.