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Iniciado por AdictoMujeres ATUNES 2026: EL INVENTARIO DE LA CARNE A PLENA LUZ DEL DÍA (POST-TERREMOTO) Por AdictoMujeres
Luego de la partida al otro lado de nuestra "Terremoto" —la única que nos hacía tolerar la decadencia del lugar para degustar ese vino de barrica bien conservado—, la pregunta es inevitable: ¿Qué carajos encuentra uno hoy en este lupanar?
Si usted entra a "Atunes" a plena luz del día, con el sol de la tarde iluminando sin piedad las grietas del negocio, este es el mercado que va a encontrar. Tome nota para que no pierda su plata en horario de oficina: 1. Las Momias (Las Preservadas en Formol)
Llevan más de 30 años en este mismo piso. Vienen porque el GPS de su existencia no conoce otro destino. Se levantan, se maquillan por inercia y llegan al mediodía solo para saludarse entre ellas. En este pabellón destaca el patético "trío de quinceañeras de 60 años". Son parte del mobiliario matutino.
2. La Herencia (Los Peces Bomba)
Aquí entran nuestros bagrecitos. Este es el rincón más oscuro del ecosistema: la madre y la hija que facturan en el mismo lugar y a la misma hora. La genética de la supervivencia compartiendo pasillo, luz del día y tarifa.
3. La Resistencia
Hay varias en este grupo, como la "Chocoramita" y un par más, pero el escuadrón es salvado realmente por la MILF caleña. Hoy por hoy, es uno de los pocos cuerpos que justifican el gasto bajo la luz del sol; es el oasis en medio de la sequía visual de la tarde. El drama existencial del catador es este: ya la taché de mi lista. ¿Y ahora qué?
4. Las Esporádicas (La Clase Trabajadora)
Jovencitas promedio. A veces fallan, a veces salvan la tarde. Son las obreras del negocio, las que cumplen horario sin destacar. Pero aquí, si tienes buen ojo antes de que caiga el atardecer, se esconde nuestro diamante en proceso de pulimento: la "Mona Flaca" y un par más que prometen.
5. Los Espejismos
Diamantes de una sola tarde. Mujeres de alto calibre que aparecen una o dos veces cuando se alinean los astros. Vienen a medir el mercado diurno, pescan a un incauto con plata que se escapó de la oficina, y desaparecen. Con ellas no se negocia ni se duda: si las ves, la regla es disparar de inmediato. 6. Las Golondrinas de Micro Temporada
Bellezas como Sarita. Vienen por cortas temporadas, hacen caja rápida de día y se largan a sus ciudades. Son un turismo sexual a la inversa. Toca aprovecharlas antes de que cambien de ruta, tal como nos pasó la semana pasada con el último diamante que apareció. CONCLUSIÓN:
Hay días de días. "Atunes" hace honor a su nombre: la mayor parte del tiempo, a la luz inclemente del día, es un estanque lleno de peces grises y aburridos, tan predecibles como los acuarios de cristal que adornan el sitio.
Pero de vez en cuando, el metaverso se apiada de nosotros. Hay subienda, cae un pez dorado, y toca pescarlo, pagar y devorar en silencio antes de volver a la vida real.
Y todo esto, absolutamente todo, transcurre bajo la mirada de LOS TRES HORROCRUCES: una en la entrada, otra en los dulces, y la última vigilando la subida a los cuartos. Las tres guardianas de un alma podrida. |
AVISO
Las Golondrinas Prereirabas de Micro Temporada: Sarita y Juliana
Por AdictoMujeres
Y ahora qué?
Esta semana mi brújula carnal identificó la estática del Templo Decadente. Estaba cerca, pero el instinto cabeceó y pidió dar la vuelta; ya conocen el inventario: las dos «monias» de siempre, la familia en black and white de la que ya les hablé, y la resistencia habitual sin su mejor exponente.
En fin, una visita al museo atunero, de tomarse algo para observar las mismas pinturas marchitas de siempre, y salir a seguir con la normalidad
Pero al segundo sorbo de pola, emergió de una columna una Musa. Para la cabeza que gobierna mi vida, fue electricidad instantánea.
Medianamente alta, con una gracia al caminar que delata entrenamiento, elegante, senos talla 32. Un rostro que juré paisa y fallé: es pereirana, de esa cepa que exporta la trasnochadora y querendona.
Ella no miró mi cara; su mirada se clavó en mi pantalón con la precisión de un ave de presa. Le sostuve la intensidad, ella sonrió, y se consumió el primer acto sin decir una palabra.
Un agua, un par de frases de rigor... está en sus primeros veintes. No es la más coqueta; se nota prevenida, envuelta en ese cliché de mujer bonita que bordea lo tonto, pero que sabe exactamente qué está vendiendo. Pasó el filtro de las preguntas de rigor y subimos a probar la escultura.
Al entrar a la habitación, la tomé del brazo con una suavidad de seda. La traje hacia mí y la besé hasta dejarla sin nada. Me dediqué a explorar su caverna rosada y a empalagarme con ese culito talla 6, firme y con forma de durazno recién cosechado.
La posición no podía ser otra: reverse cowgirl. Habían pasado los veinte minutos reglamentarios y ya era hora de cerrar el contrato, pero no paramos. Seguimos por otro tiempo deliciosamente consumido, ignorando el reloj del lupanar qye luego se debio cancelar. Este segundo emergio su control suave, joven y perra bañada en sudor, cachetes rosados y cuerpo para deleitar.
Es miércoles. Les queda hasta el sábado para probar a la pichona golondrina y a su «gavilán»: una madura para los amantes de las rubias, culona, tetona, que toma trago y destila perrismo del bueno. Ella es del inventario de los tiempos antes de la pandemia cuando la chiquita Vanessa venia del corazón del eje cafetero.
Volarán pronto. Si no las prueban, no digan que no se advirtió este vuelo desde la otrora Pereira, la ciudad que siempre ha sabido llenar nuestras calles de carne de exportación.
Y así, guiados por esa brújula que el tiempo se encargó de calibrar, archivamos en la memoria del putero a esas figuras que en la vida civil serían musas solo de admiración.
Son esas mujeres que afuera, en un bar convencional, uno miraría con distancia y admiración por sus formas y su estilo, pero que en este rincón del mundo simplemente poseemos hasta que el instinto se sacia y la pasión queda reducida a un trámite de piel.
Es la ventaja de nuestro mundo: aquí la admiración se transa por horas y el deseo no pide permiso, solo tarifa.
La invitación queda abierta para los zorros de alcoba, los chacales del deseo, los perromuecos de mil batallas y los sex pistols de gatillo fácil. No esperen a que el vuelo parta.
Incluso tú, Casanova, encontrarías aquí una nueva musa para empalagar tu cerebro con ese falso enamoramiento que tanto te gusta. Es la ficción perfecta: clavar para extraer ese elíxir que te saca de la realidad y te transporta, aunque sea por un momento, a ese otro mundo soñado donde la mentira del amor hace que el placer sea absoluto.
TIC TAC, TIC, TAC.......
Pd: descubra cuál es cuál?