Respuesta: Cosas que me gustan
A veces siento que ciertas calles guardan la memoria mejor que las personas. Hay una, cerca de mi casa, por la que casi nunca paso… salvo cuando algo dentro de mí me empuja. No sé explicarlo.
La última vez que caminé por ahí era casi de noche, y el sol dejaba una luz anaranjada sobre los portales. Justo entonces vi una sombra pequeña cruzar la acera, como la de un niño corriendo hacia algún lugar. Me detuve. No había nadie. Solo el sonido de una pelota rebotando… pero no vi ninguna pelota.
Me acerqué un poco más y, en la esquina, encontré un papel doblado. Era un dibujo infantil: un parque, una figura pequeña en un columpio y, detrás, una furgoneta azul. Igual que la que todos describían hace años, cuando desapareció el hijo de mis vecinos.
Sentí un escalofrío. Miré alrededor, convencida de que alguien me observaba, pero la calle estaba vacía. Guardé el dibujo en el bolsillo y seguí caminando, aunque cada paso pesaba más que el anterior.
Al llegar a casa, puse el dibujo sobre la mesa. No sé por qué, pero cuando lo miré de nuevo, juraría que la figura del columpio ya no estaba allí.
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