Respuesta: Chistes buenos, malos y perversos... Un perrito, con un collar con su nombre, muy bien cuidado, pero con cara de cansado entró a mi casa cuando la puerta estaba abierta. Me miró, sacudió un poco su cola, subió al sofá y se puso a dormir. Después de una hora, se acercó a la puerta, me miró como diciéndome "abrime", le abrí y se fue. Al otro día lo mismo. Y así varios días seguidos...Con la curiosidad al mango, le puse una nota en su collar que decía: "Su perro está viniendo a dormir la siesta a mi casa todos los días". Al día siguiente regresó y traía otra nota en su collar donde decía: "Perdón, es que vive en una casa con 4 niños, y sólo quiere dormir su siesta sin que lo molesten. ¿Puedo ir*con*él*mañana?" |