Denunciante Épico
| Cinco claves del nuevo enfrentamiento entre Trump y Petro
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5,00 | Cita: Cinco claves del nuevo enfrentamiento entre Trump y Petro por Juanita León
hace 52 minutos  Hoy Donald Trump acusó, sin ninguna evidencia, al presidente Petro de ser “un líder del narcotráfico” y amenazó con retirarle a Colombia toda la ayuda y subsidios provenientes de Estados Unidos. Todo indica que se vienen sanciones vía aranceles. Lo hizo luego de una seguidilla de provocaciones de Gustavo Petro.
Estos son las cinco claves que deja, por ahora, este domingo para las relaciones con el aliado estratégico más importante que tiene Colombia: 1. Gustavo Petro provocó a Trump hasta que logró que lo graduara de opositor: la crisis con Estados Unidos el 27 de enero de este año fue una movida agresiva y arbitraria de Donald Trump, que aprovechó la negativa de Petro a recibir un avión con deportados colombianos esposados para usarlo ante el mundo como chivo expiatorio para quienes se atravesaran en su inhumana política migratoria. El trino de esta mañana acusando a Petro de “líder del narcotráfico” es agresivo y falso, pues no hay ninguna evidencia de vínculos entre el presidente colombiano y el negocio de las drogas, pero es la respuesta a una cadena de provocaciones iniciadas por el presidente colombiano.
El trino vino luego de que Petro arengara en las calles de Nueva York a los soldados estadounidenses a desobedecer a Trump en el tema de Palestina; acusó a su gobierno de matar a un colombiano en uno de los bombardeos en el Caribe; se ha burlado con varios de sus ministros de la cancelación de sus visas; canceló las compras de armamento a Estados Unidos; impuso aranceles a las autopartes de EE.UU; pidió renegociar el TLC; dijo que por culpa de Trump no lo habían invitado a la firma del acuerdo de cese del fuego entre Israel y Palestina.
Trump lo había ignorado. Hasta hoy. “Al menos lo nombró. Antes no existía. Para el discurso ante el país ese tweet vale oro: ‘El presidente de USA me acusa de algo que a todas luces no soy’”, dice el analista Gustavo Duncan.
El drama para Colombia es que Petro juega a lo Trump sin el poder de Trump. Su único poder en este escenario es conseguir que el presidente de Estados Unidos tome medidas que perjudiquen a los colombianos. 2. La alineación de Petro con Maduro pasa la factura: por razones que no son del todo claras, el presidente colombiano que en el inicio de su mandato guardó una distancia prudencial frente al dictador venezolano, lleva meses acercándose a él. Petro ha tomado abierto partido por el régimen chavista ante la arremetida de Trump. Nombró una canciller que en su momento cuestionó a los que decían que Maduro se había robado las elecciones. Ha negado la existencia del Cartel de los Soles, ha firmado dos memorandos de entendimiento para crear zonas binacionales con el régimen chavista en la frontera con el Catatumbo y en Guainía que expertos en el tema advierten que podrían facilitar el flujo de dinero y organizaciones criminales entre ambos países. Criticó el nobel de paz a María Corina Machado. Y por último, ordenó a las fuerzas armadas colombianas a defender a Venezuela en caso de una agresión por parte de Estados Unidos.
Es una cercanía que algunos excancilleres y expertos en relaciones internacionales ven con recelo. Advirtieron que Petro corría el riesgo de terminar metido en el mismo saco con Maduro. Sucedió.
“A Maduro le viene bien. Puede decir que es persecución de Trump contra líderes de izquierda”, agrega Duncan. 3. El giro en la política antinarcóticos de Estados Unidos es incompatible con la posición de Petro: en las últimas semanas, el gobierno de Estados Unidos ha regresado con fuerza a la doctrina de la guerra contra las drogas que había sido parcialmente superada desde el gobierno de Barack Obama tras décadas de no haber conseguido su objetivo. Lejos de ver el tema como un problema de seguridad pública o de corresponsabilidad, Trump la ha catalogado como un asunto de seguridad nacional, ha calificado a organizaciones narcotraficantes como organizaciones terroristas que según interpretación del gobierno gringo pueden ser asesinados legalmente donde estén y le dio la orden a la CIA para hacer operaciones en Venezuela.
Este viraje pone la política de drogas y de paz total del presidente Petro en una encrucijada porque incluye, entre otras cosas, no combatir a los campesinos cocaleros por ser el eslabón más débil de la cadena del narcotráfico; no extraditar a los cabecillas de las organizaciones criminales con las que intenta llegar a un acuerdo político o de sometimiento; buscar eventualmente un perdón social para todos; y otras ideas que no han pasado del discurso como comprar la hoja de coca o tener un enfoque de reducción de daños como el que Colombia logró aprobar en la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena en marzo de 2024, pero que tampoco se ha operativizado.
Ahora, también incluye oponerse frontalmente a los bombardeos de Estados Unidos en el Caribe a lanchas o submarinos que pueden o no estar llevando drogas. Petro ha dicho que estas acciones violan el derecho internacional y que lo que procedería es interceptar las lanchas y detener a los traficantes.
La semana pasada, el Consejo de seguridad de las Naciones Unidas se reunió para analizar la nueva política antidrogas y la militarización de las acciones antinarcóticos, pero no lograron hacer ningún pronunciamiento sin que fuera necesario usar el veto.
Europa también está inundada de drogas y las organizaciones criminales han adquirido mucho poder en Europa. Entonces las políticas de tolerancia en Europa son vistas como débiles abriendo una oportunidad al ascenso de la derecha más radical.
Por eso es improbable que Petro encuentre entre los gobiernos de Europa un respaldo contundente contra Estados Unidos en este punto. Máxime cuando el mismo Parlamento Europeo criticó públicamente la paz total de Petro por considerar que “ha producido un aumento paradójico de la actividad de estos grupos ilegales y de la delincuencia organizada, que ha ganado territorio y poder en zonas con una presencia estatal históricamente limitada”.
Tampoco ha respaldado hasta ahora su pedido de que se discutan los parámetros de medición de producción total de cocaína que Petro dice que están errados y que demostrarían que sus logros en interdicción han tenido un impacto mayor en frenar la entrada de droga a Estados Unidos. 4. Esta vez, el golpe no lo sentirá solo Petro sino todo Colombia: gracias a la diplomacia del sector privado liderada por AmCham, la de la oposición y la de los alcaldes, en Estados Unidos habían entendido que imponer máximos aranceles a Colombia o descertificar al país sin waiver solo fortalecería la posición política de Petro y perjudicaría a todos los colombianos que son en su mayoría pro Estados Unidos. Esto le había permitido a Petro provocar a Trump con la tranquilidad de que más allá de la retórica no tendría un impacto mayor para el país.
Pero a juzgar por el trino del influyente senador republicano Lindsey Graham, Trump impondrá nuevos aranceles: “…(el presidente Trump) me ha informado que va a golpear a Colombia, no solo a sus narcotraficantes, sino donde duele, en la billetera. Anunciará hoy o mañana tarifas masivas contra Colombia”.
Si esto sucede sería grave. Colombia ha salido ganando por ahora con el aumento de los aranceles a competidores cafeteros suyos como Brasil y Vietnam, una diferencia que se perdería si como resultado de esta nueva confrontación Estados Unidos nos impone aranceles similares. Ni qué decir si se hacen extensivos a las flores y sobre todo, a las remesas enviadas por colombianos a sus familiares.
El año pasado la exportación de flores a Estados Unidos le representaron a Colombia 1860 millones de dólares y las de remesas casi 12 mil millones de dólares. Y solo en el primer semestre de 2025, las exportaciones de café alcanzaron un récord de 5400 millones de dólares en los últimos 12 meses. 5. Será un tema electoral para 2026: Gustavo Petro tiene que evitar a toda costa que estas elecciones se conviertan en un plebiscito sobre su gestión dados los escasos resultados tangibles que puede mostrar. Le conviene más que la discusión de campaña gire alrededor del genocidio de Palestina o de los abusos de Trump en el Caribe. En otros países, como Canadá y Groenlandia, los candidatos que se han presentado como opositores frontales de Trump han logrado reversar su suerte electoral y terminar siendo elegidos. Posiblemente, Petro —con la carta nacionalista— logrará energizar más a la izquierda para que salga a votar en la consulta de la izquierda este 26 de octubre.
Trump también ha mostrado que no tiene ningún pudor para intervenir en los asuntos internos de otros países. Una muestra es lo que hizo con Brasil, ante la condena del expresidente Bolsonaro, aliado suyo. Pocos dudan de que a medida que se acerque la fecha para elegir a la persona que suceda a Gustavo Petro, su gobierno hará los guiños necesarios para evitar que sea alguien de izquierda.
No es claro cómo vaya a jugar esto en campaña y a quién serán atribuibles los costos sociales que sin duda tendría un aumento en los aranceles o la cancelación de la asistencia que todavía da Estados Unidos en los temas de seguridad y otros.
Lo que sí es evidente es que desde ya este tema será otro “marcador” en esta campaña. La mayoría de candidatos presidenciales llevan hoy todo el día trinando su posición frente a la pelea: el espectro va desde Iván Cepeda, que acusó a Trump de “seguir escalando su política de agresión ante Colombia” hasta Abelardo de la Espriella que endosó la acusación de que Petro es un narcotraficante. |
Fuente: La Silla Vacía  |