Soyado
¡Qué vaina, parceros, comunindad denunciante, con estos manes! Hace rato que estos maricas debían de estar rascándose las huevas, con una copa, un caneco, un botello en una mano, y agarrando con la otra... no sé, algo..., mientras otras selecciones CON MENOS MATERIAL, CON MENOS TALENTO, parece que iban a mandar a La Tricolor a parir piñas a la ingrata zona del repechaje (Ecuador, Paraguay: los estoy viendo. Y qué arepa tan grande la de los guaraníes. Que nadie daba un peso por estos tipos, y vean; también se colaron a la fiesta).
¡Pero bueno! Así somos, o más bien, parece ser que estamos condenados por algún juemíchica capricho del destino, a que nuestros jugadores del representativo patrio tiendan a conseguirlo casi todo (o todo) así: con la campana sonando, y el ojete apretando. Se le ganó a los altiplánicos 3-0 en Quilla, Dayro volvió a jugar con la selección, y todos felices, todos contentos, porque Colombia va a ganar el Mundial de la mano de Max Caimán.
Aquí, con una entretenida narración peruana, los goles del triunfo ante los inspiradores del Lamento de los Enanitos Verdes (que, a propósito, vinieron a juzgar dizque de negro y blanco. Tan raro).