Respuesta: mi madre y yo de vacaciones parte 1
Estoy distraído jugando a la consola, cuando oigo unos ruidos extraños procedentes del cuarto de mamá. Pongo el volumen a cero y afino el oído.Sí, no hay duda, son gemidos, pero… ¡Mamá está sola!... y... ¡Está masturbándose!Pego mi oreja a la puerta sabiéndome seguro pues ella debe estar despatarrada sobre la cama y también imagino que en pelota picada. ¡Dios!, es que esta mujer me tiene loco. Sus gemidos son suaves en un principio, supongo que ella quiere que no se la oiga, pero debe estar tan centrada haciéndose el dedito que no puede disimular los jadeos, las respiraciones entrecortadas y algún suspiro más fuerte de lo normal. No hay duda: se está haciendo una paja de las buenas. Mi polla está fuera del pijama y mi mano se aferra a ella frenéticamente acompasando sus gemidos y poniéndolos como si fuera yo el que está sobre ella en la cama follándola a cada respiración, sintiendo cómo me adentro en su coño y me siento dichoso, feliz...De pronto suena el teléfono, que a ambos nos corta el rollo a cada lado de la puerta. Ella ha dejado de gemir. Me apresuro a meter de nuevo mi verga a duras penas dentro del pijama antes de que ella aparezca en el salón a atender la llamada. Lo hago yo... Es mi padre, al que noto serio, bastante serio. Algo gordo pasa.Pásame con tu madre, Víctor. - dice seco.
Doy dos toques de nudillos en la puerta de la habitación de mamá y le grito desde el otro lado:¡Es papá al teléfono! - al decirlo no puedo evitar sentir un cosquilleo allá abajo pensando en esa paja simultánea que nos acabamos de hacer mamá y yo.
Ella saca el brazo por el pequeño espacio de la puerta entreabierta, pero eso me permite ver parte de su sujetador y casi adivino a ver la aureola de su pezón. Buff.A partir de ese momento, la cosa cambia y la oigo discutir con papá. No entiendo lo que dice mi padre al otro lado, pero por las palabras de ella, parece que se ha complicado algo en su trabajo.En ese momento mi madre abre la puerta de su cuarto, ataviada con su pequeño albornoz, aún con el inalámbrico en su mano y llorando desconsolada. Me abrazo a ella inmediatamente.
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