Iniciado por Casanova33 Acabo de llegar de Tierra Santa. La única mamasita era Gema. Ahí estaba, iluminando esos antros oscuros con su cabello solar y su belleza de otros tiempos, como dijo otro cofrade, como cuando estaban todas las galácticas reunidas en Paisas: así estaba ella: dorada, caminando como un venado, segura de sí misma, con cierta arrogancia y altivez naturales que solo se tienen una vez en la vida. Es la más hermosa, y lo sabe.
Loto lleno como una ratonera, cámara de humo inepta que no dejaba ver bien el panorama. Pero aún así Gema sobresalía en medio de toda esa caterva de borrachos, borrachas, putas frustradas porque nadie las subía, meseros insolentes herederos legítimos de Fiebre. Iba a ir a abordarla pero preferí esperar pues el gentío en ese momento era inmundo.
Salí a fumar porque me sentía ahogado de tanto sudor, de la incomodidad de no poderme arrellanar en ningún rincón. Mientras fumaba salió ella, la gran Gema del Infinito, la señorita de la noche, la más bella de todas, casi como un ángel a punto de caer; oronda y bella. La saludé. La noté rancia (espero no me la hayan curtido, malparidos) y entró a Fercho's. Me iba a ir porque llegué muy tarde y el frío era de espanto (ya saben, achaques de la vejez a los 34), pero decídi entrarme a Loto a esperarla un rato.
Efectivamente ingresó de nuevo como de afán. Subió al segundo piso. A los diez minutos bajó y la abordó alguien en la barra, un hombre visiblemente mayor y obeso. Tranzaron y se perdieron en la escalera rumbo al Gólgota (pero yo te puedo llevar al Edén).
Esa escena me pateó, se me arrugó el pecho una bandera, jajajajaja. La esperé pero nunca bajó, los minutos fueron eternos. Y me largué emputado, se me cruzó la cabeza, me dio de todo (casi recordé cuando me pasó lo mismo con Saray, volver a vivir eso de esperarla abajo mientras arriba se la comían, no quiero vivir eso de nuevo).
Osea, no tengo informe oficial porque no hice nada. Pregunté a un par de chicas que me parecieron algo lindas: Ivanna (de pelo rojo y vestido blanco), naa. Valentina (una venezolana bajita, pelinegra, de gafas redondas y tetas hechas pero bien puestas y respetables) naaa.
Me dieron celos como en los viejos tiempos de Saray? No lo sé. Sólo me quiero ir a dormir. No serví para putero.
Solicitó formal y públicamente al jefe de esta Abadía cambiar el título que tengo acá de Putero Profesional por algo así como Colaborador Foral u otra cosa.
Saludos. |