Parce lo que me pasó el otro día fue una gonorrea, de esas vainas que uno dice, Bogotá si sorprende jajaja
Iba en el Transmi como siempre, estación 72, reventado, uno ahí aguantando calor, apretado entre toda esa gente, con el bolso de otro man metido en la espalda y alguien respirándome en la nuca, marica qué puto asco
Y ahí la vi
Una vieja morenita, bonita, de esas que se ven buenotas sin necesidad de arreglarse mucho, jeans pegados, blusa ajustada, buena cadera, buen culo. Nos cruzamos mirada dos veces, la tercera me miró fijo, como retando. Yo me hice el gvn, pero igual sentí esa mirada que uno sabe que significa algo
El bus arrancó, un frenón hijueputa y pum quedó contra mí. Otro frenazo y ya la tenía pegada al frente, el culo contra mi cadera. “Este man maneja como una puta mierda” o algo así dijo ella, sin moverse.
Se rió y se quedó ahí. Yo sentía el movimiento de su cuerpo con cada frenazo, el roce, la respiración, la tensión. Dos estaciones más así, hasta que se volteó un poquito y me dijo bajito. “Bajese conmigo.”
Nos bajamos y ella caminó de una como si ya supiera pa donde iba. Por la Caracas, sin hablar mucho, entramos a un motel de esos de la 63, feo pero funcional. Pedimos pieza, pagué (barato afortunadamente jajaja)
Subimos.
Apenas cerró la puerta me miró y se quitó la chaqueta. Y se me tiró encima.
Me besó con lengua, caliente, desesperada. Yo metí mano de una, esas tetas firmes bajo la blusa, ella ya me estaba desabrochando el pantalón con una velocidad, que gonorrea.
Se puso en cuatro sola contra la pared, empinada, abriéndose ella misma. No me iba a hacer rogar. Me puse el condón rápido y se la metí toda de un solo empujón.
Pegó un gemido corto y se agarró de la pared. “Así así, más duro.”
Parce qué vaina tan rica, yo le agarré las nalgas fuerte, metiéndosela con todo, ella moviéndose como loca, gemía bajito pero desesperada. “Eso, más rápido, así así así…”
Se corrió primero, toda temblorosa, apretando durísimo. Yo la agarré por el pelo, la hice voltearse y la senté encima, se la metí otra vez y empezó a moverse como si me quisiera exprimir todo, rebotando con esas tetas en mi cara.
Ya no di más, me vine con un gruñido, apretándola contra mí.
Quedamos un rato así, jadeando. Luego se bajó, se puso la ropa como si nada, sin afán. “Bien ahí. Nos vemos.”
Y nos fuimos. No cambiamos número ni nada, solo volvimos a la estación de tm y agarramos el mismo bus y cada quien pa su casa.