Sé que cada vez que me veías ingresar por la puerta de Fiebre se te dilataba ese ano y que sentías estrellitas. Se que eras adicta a mi lengua y a que hiciéramos el 69, te encantaba hacerlo conmigo como una perra en celo. Amé tu cuerpo cada vez que subimos. Mamasota, también extraño sentir tus nalgas frias en mis cachetes. Tu vagina sabía delicioso. Perra deliciosa.