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Iniciado por Heráclito Es muy joven, apenas acercándose a los veintiuno, y se le desata el mal genio cuando algo no le gusta. Se ganó una amarilla por manotearle al árbitro cuando lo instaba a que saliera más rápido de la cancha y, ahora, contra Emery por la sustitución.
Es claro, Es un jugador de clase mundial, pero debe madurar, dominar su ego para seguir creciendo no solo como futbolista, sino como persona. El equipo le mandó un mensaje muy diciente refiriéndose a su entrenador: "Es el jefe".
Confiemos en que los halagos no lo echen a perder. Lo tiene todo para estar en el top del fútbol mundial. |
De acuerdo, esas acciones le pueden valer algunas tarjetas y hasta sanciones internas en su club, pero a mí parecer, esa rebeldía es excelente si la sabe enfocar, ya está claro que es un jugador con carácter y eso es algo que le falta y mucho, a los futbolistas colombianos.