Solaris (película, 1972)
Autor/es: Andréi Tarkovski
I. Una apuesta segura
Leamos a Tarkovski refiriéndose a su película Nostalgia (Nostalghia, 1983): “Debo decir que la acción externa, las intrigas y la conexión entre lo acontecimientos no me interesan para nada, y que en cada película me van interesando menos. Lo que realmente me preocupa es el mundo interior de las personas. Por eso me resultó algo completamente natural lanzarme al viaje hacia el interior del alma de mi héroe, en la filosofía que lo sustenta, en las tradiciones culturales y literarias en que se basan sus fundamentos internos. (…) Lo que me interesa es el hombre, en quien se encierra todo el universo” . Estas declaraciones, incluidas en su libro Esculpir en el tiempo, aplican perfectamente para toda su obra, pero son particularmente útiles al abordar el análisis de su tercer largometraje, Solaris (Solyaris, 1972), pues incluso parece estar haciendo referencia explícita a uno de sus protagonistas.
Para Tarkovski llevar al cine una novela de ciencia ficción tan popular como Solaris de Stanisław Lem, publicada en 1961 y escrita con un exuberante estilo -finamente descriptivo en lo científico y en lo astronómico- se antojaba una contradicción frente a los postulados humanísticos y artísticos espiritualmente puros que su cine había mostrado hasta entonces (y que seguirá exhibiendo en su obra posterior). Sin embargo, decidirse a rodarla fue una forma de librarse de los obstáculos de la censura del Goskino, el Instituto Oficial de Cinematografía Ruso, que habían hecho tan compleja y frustrante la producción de Andrei Rublev (1966). Además, ya había sometido a evaluación otro proyecto, Un día blanco, blanquísimo, que fue rechazado por ser considerado demasiado burgués y personal, de ahí que una novela de ciencia ficción resultara ante todo inofensiva, y como tal la describe Tarkovski al aplicar para los fondos para hacerla: “El público está ansioso de un buen filme de ciencia ficción, y es de conocimiento común que hay gran interés en la idea de producir uno aquí para el mercado doméstico. El argumento de Solaris es tenso y agudo, lleno de giros inesperados y excitantes confrontaciones… podemos estar seguros desde el comienzo que la película será un éxito financiero” . Es muy probable que los censores pensaran que por fin lo habían hecho entrar en razón y eso facilitó el proceso de revisión y aprobación del proyecto, cuyo presupuesto aprobado fue de 1.850.000 rublos, pero que paulatinamente sufrió recortes hasta casi el 50% de la cifra original.
Tarkovski y Friedrich Gorenstein terminaron un primer borrador del guion en mayo de 1968, que incluía un segmento amplio inicial en la Tierra y que le daba al protagonista, Kris Kelvin, una esposa, María, a quien regresaba después de su estadía en el espacio exterior. Stanisław Lem objetó esa versión con vehemencia y aunque ese personaje femenino fue suprimido, el prólogo terrenal, ausente en la novela, permaneció en la versión final del guion (junio de 1969), que recibió aprobación oficial por Goskino en el verano de 1970. Esas escenas en la dacha del padre del protagonista fueron rodadas cerca de Zvenigorod, a 63 kilómetros de Moscú, mientras la secuencia fluvial de apertura del filme se filmó en el río Ruza. El actor de teatro Donatas Banionis fue contratado para interpretar a Kris Kelvin, y Natalya Bondarchuk sería Hari, su antiguo amor (inicialmente fue considerada Bibi Andersson para ese rol). En la estación espacial que orbita alrededor del planeta Solaris hay dos cosmonautas, Snaut, interpretado por Jüri Järvet, y el Doctor Sartorius, interpretado por Anatoliy Solonitsyn, que previamente había dado vida al protagonista de Andrei Rublev. Hay una secuencia que se rodó en Tokio en una de sus autopistas intraurbanas. Tarkovski solo recibió permiso para viajar a Japón en septiembre de 1971 y ahí filmó dentro de los túneles de la ruta circular interna de la autopista de Shuto.
El director tuvo dificultades con Donatas Banionis: “previamente él había sido exclusivamente actor teatral y quería, en la manera tradicional escénica, tener una concepción completa de su rol antes de que la filmación empezara, una solicitud que Tarkovski –escultor y mosaiquista tanto como metteur en scène- encontró imposible de complacer”. La expresión constante de extrañeza del protagonista interpretado por Banionis, como si acabara de despertar de un mal sueño, más que debida a sus méritos dramáticos, puede ser fruto de la incertidumbre del actor frente al rol que estaba asumiendo y frente a unas motivaciones de su personaje que él mismo desconocía. Natalya Bondarchuk, hija del también director Sergei Bondarchuk, tenía apenas 18 años durante la producción del filme, pero ella es el núcleo de Solaris, como ya veremos.
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