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Denunciante Épico
| Una gran mentira llamada Juegos Olímpicos
Calificación: de
5,00 | Al X del analista político, León Valencia, Andrés Jaramillo le escribió unas reflexiones sobre los Juegos Olímpicos que ponen sobre la mesa verdades incómodas. Juegos de los ricos para los ricos, con invitados del montón para repartir las migajas.
Un texto duro con el que no estoy del todo de acuerdo, pero que lo posteo para generar una reflexión entre los amigos de este sitio. Cita: “León, ¿No crees que es hora de interrogar los juegos olímpicos?
¿Qué sentido de hermandad tienen?
Es un derroche de la arrogancia de la supremacía económica, tecnológica, de organización social.
En atletismo muchos africanos corren por Europa.
Los países de menos recursos mendigamos un puesto o en el podio o al menos un diploma olímpico. Los deportistas se enorgullecen de salir de la pobreza comiendo un huevo entre 20, como dijo la mamá del subcampeón olímpico de pesas cuando le contaron que Phelps se alimentaba con 20 huevos en el desayuno.
Los eventos ahora solo se realizan en países que tienen la capacidad de albergar miles de personas, construir escenarios fastuosos, hacer inauguraciones y clausuras costosas.
Ahora es imposible que un país que no esté en el liderazgo económico mundial aspire al menos a ser candidato para una organización.
¿Cómo vería un no terrícola los juegos olímpicos?
¿Cómo se expresa la hermandad?
Vimos competir a Israel sin ninguna restricción o cuestionamiento.
Los nadadores necesitan laboratorios para construir sus cuerpos que desafían cada cuatro años registros considerados imbatibles.
Los deportistas invitados por inclusión son caricaturas. No hay ningún apoyo planetario para el entrenamiento de los miserables que van a nadar para no ahogarse, a correr los 100 meros en más de 14 segundos, a escaparse en los primeros 20 km de la prueba de ruta para abandonar en el kilómetro 60.
Vergüenza planetaria debería tener la humanidad por llegar a este estado de diferencias y celebrarlo en un evento que lo enaltece y lo glorifica. No solo lo normalizamos, lo celebramos.
¿Y por qué escribo toda esta chachara?
Tal vez porque cuestiono la realidad, tal vez porque me creo el cuento de la bondad posible de la humanidad, porque le creo a los ideales olímpicos y a la simulación de guerra que representa el deporte, pero que al final pretende la aproximación al alma del contrario. Paja, el deporte se transformó en otro mecanismo de desigualdad. Y lo peor, repito, es que lo exaltamos así”. |  |
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