| Denunciante Épico
| 40 años sin Richard Burton 40 años sin Richard Burton  Richard Burton (nacido Richard Walter Jenkins; Pontrhydyfen, Gales, 10 de noviembre de 1925-Céligny, Suiza, 5 de agosto de 1984), fallecido a los 58 años por hemorragia cerebral, fue un actor británico, nominado en siete ocasiones al premio Óscar. Otro damnificado de la Academia de Hollywood.
Admirado por su presencia física, atractiva e hipnótica, de voz grave y mirada penetrante, además de ser marido dos veces de Elizabeth Taylor. 
Interpretó multitud de personajes en cine y teatro, Hamlet, Alejandro Magno, Marco Antonio, Enrique VIII, Leon Trotsky, pero yo quiero reseñar esta película poco comercial o conocida, de una categoría descomunal, donde encarna a Thomas Becket junto al gran Peter O´Toole, "Becket" de 1964. Enlace para disfrutarla: https://ok.ru/video/2395680803352 Film excepcional que profundiza principalmente sobre la soledad de los poderosos, erigidos en símbolos de grandes instituciones, que han de renunciar a todo lo demás, amistad incluida. Así, ambos personajes tienen clara cuál es su misión, su deber, y el concepto del honor del que están imbuidos les impide dar marcha atrás o transigir en exceso.
Sin olvidar esa lucha fratricida entre Iglesia y Estado durante el siglo XII, en plena Edad Media, dirigido por Peter Glenville, especialista en grandes montajes escénicos, a partir de una obra del francés Jean Anouilh.
Una excelente ambientación con una sobria puesta en escena presiden este mano a mano impresionante entre Richard Burton (Becket) y Peter O´Toole (Henry II). 
El drama histórico de Becket había sido representado con éxito anteriormente en Broadway, siendo Laurence Olivier (Becket) y Anthony Quinn (Henry II). 
Con guion adaptado por Edward Anhalt (el único Oscar que tiene la película, de 12 nominaciones), plantea abiertamente una reflexión en torno a los límites del poder, la tentación absolutista y la necesidad de clarificación y de delimitación de los poderes eclesial y político.
Sin preocuparse en demasía por ocultar su origen teatral, la cinta se inscribe de lleno en esa tradición británica del cine histórico que tantos títulos reseñables dará en los años siguientes (Un hombre para la eternidad, 1966; Cromwell, 1970), tradición caracterizada por ese respeto a la fuente escénica, por esos diálogos brillantes y rebosantes de ironía, con una perfecta dicción verbal, por una irreprochable profesionalidad y una realización pulcra, de una belleza formal, sobria y academicista. 
Narrada en un extenso “flashback”, conoceremos la influencia de Becket, un leal y fiel sirviente sajón del rey Henry II de Inglaterra, amigos inseparables de correrías alcohólicas y mujeriegas, que provoca recelos en la nobleza dominante, los normandos y mantiene una larga disputa por un viejo conflicto entre la Iglesia y el Estado.
Becket, inflexible seguidor de las directrices de Roma, es nombrado por el rey arzobispo de Canterbury, en un intento estratégico de alterar la situación. Pero el nuevo arzobispo, que antes se sentía vacío, ha encontrado en Dios, la luz interior y se seguirá oponiendo con todas sus fuerzas a los deseos del monarca de poner coto al incremento del poder papal en Inglaterra. 
Fuente: Hablemos de cine clásico (Facebbok) |