Ver Mensaje Individual
Antiguo 31-07-2024 , 11:27:26   #13
Heráclito
Denunciante Épico
 
Avatar de Heráclito
Me Gusta
Estadisticas
Mensajes: 32.431
Me Gusta Recibidos: 24472
Me Gustas Dados: 16679
Ingreso: 19 jun 2011

Temas Nominados a TDM
Temas Nominados Temas Nominados 145
Nominated Temas Ganadores: 0
Reputacion Poder de Credibilidad: 639
Puntos: 1217330
Heráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputaciónHeráclito tiene reputación más allá de la reputación
Premios Recibidos
Medalla A La Colaboracion Mencion De Honor Denunciando Corazon Purpura Concurso General 
Total De Premios: 10

  
My Custom Emoticon Respuesta: Cineclub de Denunciando

Les uns et les autres (Melodía de la vida)

Enlace para verla: https://ok.ru/video/3871931370008

(Los unos y los otros en España y Venezuela y Melodía de la vida en México y Colombia)

Película francesa (1981), dirigida por Claude Lelouch.

Es un musical épico, generalmente considerada como la obra maestra de Lelouch, junto con Un hombre y una mujer. Ha ganado el Gran Premio a la Técnica en el Festival de Cannes de 1981.1​ Fue la sexta película más vista del año de su estreno, con 3 234 549 espectadores.




Argumento

La película sigue la historia de cuatro familias de diferentes nacionalidades (rusa, alemana, francesa y estadounidense) con la misma pasión por la música, desde los años 30 hasta la década de 1980. Sus historias se cruzan varias veces en diferentes lugares y tiempos; la historia se ve principalmente marcada por las vivencias de las familias durante la Segunda Guerra Mundial

En 1936, en Moscú, una bailarina llamada Tatiana se casa con Boris, quien le da un hijo justo antes de morir durante la guerra. En Berlín, el pianista Karl Kremer alcanza el éxito tras recibir elogios de parte de Hitler. En París, la joven violinista Anne se enamora de Simon Meyer, un pianista judío, con quien se casa y tienen un hijo, pero terminan en un tren camino a un campo de concentración nazi; en un alto, el niño es abandonado para que escape de la muerte. En Nueva York, Jack Glenn se ha hecho un nombre con su banda de jazz.

Veinte años más tarde, los hijos de estas familias reviven la historia de sus padres; por su parte, Anne continúa la búsqueda del niño que abandonara en camino al campo de concentración. El final de la película reúne a todas las familias en un espectáculo de danza clásica musicalizado por Bolero, de Maurice Ravel.

Aunque todos los personajes son ficticios, varios de ellos están basados en la historia de íconos musicales como Édith Piaf, Joséphine Baker, Herbert von Karajan, Glenn Miller y Rudolf Nuréyev.

Premios:

1981: Festival de Cannes: Premio técnico
1981: Premios César: 4 nominaciones incluyendo Película
1982: Japan Academy Awards: Nominada a Mejor film de habla extranjera.


Cita:
La alternativa | Los unos y los otros (Claude Lelouch)

Pablo Vázquez Pérez



Esta frase resulta perfecta para definir gran parte de los rasgos de conducta en la especie humana. También sirve como resumen, semilla e introducción de Los unos y los otros, un drama épico de trasfondo musical que transcurre desde los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial hasta el año 1980. La cita es de la escritora norteamericana Willa Cather, una sentencia que aparece sobreimpresionada y manuscrita en la pantalla, con el fondo de un bailarín ruso que danza a los compases del Bolero de Ravel.

Del mismo modo, los títulos de crédito finales del film se suceden con esos caracteres espontáneos que muestran la caligrafía del responsable, tanto en la escritura del guión como de la dirección, Claude Lelouch, un reputado cineasta francés recuperado recientemente con Los años más bellos de una vida, la tercera parte de su obra más conocida, Un hombre y una mujer. La veteranía del director galo se cimienta en una filmografía de unas cincuenta películas de índole comercial, repartidas entre géneros como el drama, la comedia, el suspense, las aventuras y algunas aproximaciones al musical como la que trata esta gran historia en magnitud narrativa. Un metraje de tres horas para contar las vidas de cuatro familias formadas por músicos, bailarines y estrellas de variedades en Francia, Rusia, Alemania y Estados Unidos. Unas trayectorias vitales que transcurren paralelas desde poco antes de la invasión de Polonia por las tropas nazis, los contraataques rusos, la intervención estadounidense en la Guerra y la ocupación de París.



Las cuatro acciones simultáneas y consecutivas saltan desde un matrimonio entre los Itovich, formado por la bailarina Tatiana y su mentor Boris. Una pareja que da paso a la formada por los músicos Simon y Anne Meyer, de origen judío y que serán deportados a campos de concentración. Al mismo tiempo se desarrolla la carrera de Karl Kremer, un director de orquesta que formará parte del ejército nazi durante la ocupación francesa. Y fuera de Europa vive el director de una famosa ‹big band›, Jack Glenn junto a su mujer, la cantante francesa Sara, ambos padres de la futura cantante Suzan.

Los unos y los otros tiene a su favor la vocación de ser una obra más grande que la vida por la envergadura de un presupuesto que no escatima gastos en una producción que abarca cuatro décadas cruciales del siglo veinte. La más detallada es la que se desarrolla durante toda la contienda bélica, desde 1939 hasta 1945. Después los saltos temporales llegan hasta el final de la Guerra de Argelia, en los sesenta. Y un nuevo avance temporal que llega al presente, situado al inicio de los ochenta.

Esa magnitud histórica, global, plagada de familias y personajes de diversas procedencias, clases y latitudes —aunque unidos por sus profesiones musicales o artíticas— sugiere más el envoltorio propio de una miniserie televisiva. No significa que todo el metraje presente fisuras en los encuentros fortuitos o el interés de unas familias sobre las otras. Eso sí, las mejor retratadas son las que atañen a los franceses —los Meyer— y a los norteamericanos —los Glenn— que, además, son interpretados por Nicole Garcia, Robert Hossein, Geraldine Chaplin y James Caan. Es decir, las estrellas en cuestión de un reparto internacional que también incluye actrices emergentes como Fanny Ardant o Sharon Stone —apenas unos segundos—.



La epopeya está servida con un tratamiento espectacular en el diseño de producción, los cambios de escenarios, las actuaciones musicales, sin regatear en el vestuario o ambientación. Con la fuerza melódica de las canciones, piezas de música clásica elegidas y una partitura de los emocionales compositores Michel Legrand junto a Francis Lai completan el repertorio del film, claramente preparado para asaltar taquillas y premios de cine.

Una vez se ha enumerado esta lista elogiosa del apartado técnico y artístico podemos preguntar ¿porqué se ha olvidado una película como Los unos y los otros casi cuarenta años después? Desde mi punto de vista quizás su mayor lastre sean las ambiciones de un director empeñado en crear una historia llena de clímax que redobla al final de cada secuencia. Su concepto de la puesta en escena lo basa en unos planos secuencia rodados con arnés, sobre ‹steadycam›, que resultan apabullantes, siempre certeros, pero excesivos en su cantidad y duración.



Y a pesar de lo criticado es evidente que Los unos y los otros puede ser un producto entretenido para pasar la tarde, tal vez no apasionante, pero sí consumible. Acredita escenas mayores como esa revisión por un oficial nazi, de los niños circuncidados en una escuela francesa, para comprobar si son judíos. El viaje en tren hacia los campos de exterminio, un trágico momento en el que Simon Meyer abandona a su bebé en las vías con todo su dinero, para que sea encontrado y liberarlo de los alemanes, una tragedia tratada de la manera más sobria posible. Por supuesto el concierto del antiguo oficial germano al que solo acuden dos periodistas y que termina con una lluvia de fotos de Hitler junto al director de orquesta sobre el escenario. O algunos encadenados narrativos entre números musicales que dotan de agilidad al conjunto.


Fuente: Cine Maldito

__________________

Última edición por Heráclito; 31-07-2024 a las 11:41:44
Heráclito no está en línea   Responder Citando
 
Page generated in 0,08864 seconds with 11 queries