Por Soyado
A un mes de haber llegado a sus 75 años de fundación (Los Búcaros llegaron a la vida del fútbol el 11 de mayo de 1949), y de la mano de un venezolano, Rafael Edgar Dudamel Ochoa, quien ya sabe lo que es ser campeón del fútbol colombiano como jugador y técnico (con Deportivo Cali en 1998 y el segundo semestre del 2021, respectivamente), la afición fiel del también llamado equipo auriverde concreta el sueño de llegar a lo más alto del balompié nacional.
Como le sucediera al Deportivo Pereira hace un año y medio, el conjunto representativo de la capital del Santander coronó una ilusión que parecía utópica allende su historia llena de desilusiones y resignación durante su periplo por la categoría A del balompié en nuestro país. Y lo hizo la noche de hoy, un histórico sábado 15 de junio de 2024, imponiéndose a un considerado «grande» o al menos de los más tradicionales del balompié chibchombiano como el Independiente Santa Fe. Precisamente, el primer campeón del profesionalismo «criollo» por allá en 1948.
El partido de ida de la etapa definitiva se había saldado con un triunfo en Bucaramanga, el pasado 8 de junio por la mínima diferencia del nuevo monarca, con un solitario tanto de Freddy Hinestroza. A comparación de la definición de 1997 que disputó contra América de Cali, en esta ocasión el «canario» hizo respetar su localía en el primer choque, con lo que fue quizá más confiado a la capital de la república para intentar hacerle un quiebre a su pasado sin episodios gloriosos.
Hace tan solo unas horas en El Campín, una conquista tempranera del nuevo ídolo cardenal, mi paisano departamental Hugo Rodallega, puso arriba al Expreso Rojo con lo que se empataba transitoriamente la serie. Pero el visitante no se amilanó ni se descuadernó. Poniéndosele de frente a esa usanza que parecía obligarlos una vez más a ahogarse en la orilla después de nadar con lujo de detalles, Atlético Bucaramanga con una dosis admirable de pundonor logró voltear el marcador con conquistas de John Córdoba y Daniel Mosquera.
Sin embargo, la lluviosa noche bogotana esperaba un desenlace de película. A solo seis minutos de la conclusión del tiempo reglamentario más la adición, Julián Millán y Agustín Rodríguez de pena máxima se encargaron de dejar arriba nuevamente a los anfitriones para mandar, por cuarta vez consecutiva en manos de la vía siempre tortuosa de los penales, una nueva estrella del balompié profesional nacional.
Y como le aconteciera en Ibagué hace dos años y medio dirigiendo al Cali, Dudamel logró su segundo logro como entrenador en el balompié de Colombia por ese camino de espinas de las penas máximas. 6-5 fue como terminó la ruleta de los cobros a favor del Bucaramanga desde los once metros luego de catorce disparos, la definición por penales más larga en la historia de los torneos de la Dimayor si mi memoria no me traiciona.
Ya queda atrás definitivamente el subtítulo del 97. También quedan para el recuerdo aquellas campañas en las que terminó tercero en un par de ocasiones hace más o menos 6 décadas; ocasionales clasificaciones a hexagonales en los setentas y octogonales en los ochentas, y la entrada al cuadrangular final del 90. Se acabaron los casi para este plantel de Pantheras Pardus. ¡Bucaramanga es campeón, mano!