Denunciante Épico
| Me aburrí de la política
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5,00 | Lo siento, pero hay momentos en la vida en que la excepción se convierte en regla y llega el aburrimiento. Lo confieso, cuando Petro fue elegido vislumbré que quizás, esta vez, las cosas iban a ser distintas. Era la primera vez que llegaba un gobernante de izquierda y aunque traía el pesado fardo de una alcaldía caótica, también tenía a su favor la valiente lucha contra la infiltración de los paramilitares en la política.
No era un buen administrador, pero tampoco corrupto que es mucho decir en esta Colombia a la que hace rato se le disolvieron las ataduras morales y acá no roba el que puede sino el que quiere. Ayudó, además, que su rival en la segunda vuelta era un loco de atar, misógino y corrupto, una caricatura de los políticos de siempre, malhablado, sinvergüenza y bruto.
Bueno, han pasado casi dos años y el Petro alcalde se replicó en el Petro presidente. Pero no fue al comienzo. Llamó a buenas figuras para que lo acompañaran en el primer gabinete. Un prestigioso economista, Ocampo, se convirtió en su ministro de hacienda y se tranquilizaron los mercados. En educación nombró a Alejandro Gaviria, y para rematar con noticias buenas, su ministra de agricultura fue Cecilia López. Expertos y con buenos conocimientos mostraban que un buen gobierno estaba a la vista.
Poco duró el entusiasmo. A los pocos meses se deshizo de ellos porque no comulgaban con sus tesis improvisadas, con sus deseos caóticos, con su afán de cambiar el mundo de un plumazo y, luego de haber montado una coalición mayoritaria en el congreso se la jugó toda con su reforma a la salud. Los reparos vinieron y su soberbia afloró. Prefirió, cual Quijote, echar por la borda su cordura y graduando enemigos a diestra y siniestra, rompió las alianzas y se rodeó de incondicionales.
Llevamos casi dos años y aparte de la reforma pensional que puede salvarse, Petro no ha hecho otra cosa que presentarse como redentor del mundo, nombrar a los corruptos que lo ayudaron a subir y declararse en oposición a su gobierno, vociferando en las redes sociales, llamando a las masas a levantarse, señalar al congreso y la justicia como sus enemigos y soñar con proyectos irrealizables.
Lo que es peor estaba por venir. No solo la ineptitud, también la corrupción está a la orden del día. Cada día un escándalo, cada semana una muestra de ineptitud, no ejecuta el presupuesto, promete obras y subsidios a diestra y siniestra, desvaría, sueña, gradúa enemigos en el mundo, posa de redentor, gobierna en las redes sociales, en suma, hace lo que mejor sabe hacer, hablar, controvertir, discursear, opinar sobre lo divino y lo humano y, mientras tanto, el país se le desmorona.
La ilusión se perdió hace rato. Más de lo mismo, solo que en este caso es peor porque era la primera vez que la izquierda tenía presidente, pero resulto al final más de lo mismo, con la agravante de que ese "mismo" es peor. Y ya se volvió tan cotidiano que, compréndame, amigos denunciantes, aburre repetir la repetidera. Por eso, he preferido dar un paso al costado y dejarles esta tarea a otros más tozudos que yo.
Por ahora, me doy unas vacaciones de la política y me dedico a postear sobre otros temas en esta amable casa que es Denunciando. Me quiero desintoxicar un poco. 
Última edición por Heráclito; 23-05-2024 a las 10:47:19 |