| Denunciante Aprendiz
| Del barrio obrero a la quinta
Estos alardes de «latin lover» llevaban la marca de un nuevo hombre, producto del mundo suburbano de la gran ciudad, un mozo canchero, guapetón, sobrador, conquistador de mujeres y temido por los «señoritos» que frecuentaban los country clubs y demás sitios exclusivos para las élites. Los «hijos de papi» fueron cayendo entre las notas del nuevo ritmo y del nuevo ambiente, hartos de las atmósferas almidonadas y encopetadas de los clubes y cansados de hacerle la corte a las «niñas de bien». De esta manera los ricos se acercaron a la salsa, por aburrimiento y curiosidad, ávidos de cambiar el protocolo y los buenos modales por algo más caliente, más obsceno y más cercano del burdel que del altar. Aquel paganismo de los diabólicos fandangos que había horrorizado a los evangelizadores durante la colonia, resucitaba reencarnado en atracción para las clases altas de la sociedad moderna. La Salsa arrastra con fuerza y sentimiento, imposible no sucumbir ante la potente poliritmia, frente al clamor popular pregonando goce, el sopón había cuajado y la marmita desbordaba de sabrosura afincando en la avenida. Los «blanquitos» se escandalizaron ante la aparición de la nueva melodía, aquella síncopa y ese arrebato negroide que no era otra cosa que la lógica evolución de la música antillana en sus largos y penosos siglos de convergencias y mestizajes. Africa había estampado su sello con la tinta indeleble de un ébano puro, para que «algunos» se rasgaran las vestiduras. El aristócrata que bailaba salsa, se encanallaba, se «alquitranaba» sumergiéndose en los mundos orilleros, en los extramuros de la urbe, conviviendo con sus violencias y sus pendencias, frecuéntando al lumpen marginado, ávido de reivindicación social. La salsa se bailaba en lugares íntimos, antros destinados al lujurioso estilo, aun no podía exhibirse socialmente. Igual que el tango en sus inicios, los grandes salones no permitían tanta porteñidad: lo arrabalero pal’ arrabal. Pero el ímpetu de la novedad y su aceptación popular fue asimilándola para que la buena sociedad tuviera acceso al frenesí de la plebe.
El boom de la industria del disco y la programación de orquestas salseras en los clubes encopetados fue abriendo paso a la criatura, aparecieron grupos adaptados para ejecutar salsitas de salón donde corpiños y corbatines se guiñaban de bacanes. Las orquestas desteñidas arreglaban los números para un público que se contoneaba eufórico aunque la música careciera por completo de bailabilidad. Los purificadores de la esencia del sabor con sus ópticas moralistas, calificaban de obsceno cualquier quiebre de cadera o el más ínfimo roce pelviano, modificando la sensualidad salvaje del cuerpo en movimiento, en lánguido erotismo con enaguas y crucifijo. ¿Será posible refinar la esencia de la Salsa? ¿Aquel sentimiento callejero, cargado de ‘convergencias y piedras rodando’ con la agresividad y la tosquedad del pueblo marginado? Será posible transformar su naturaleza y convertirla en una música despojada de insurgencia, irreverencia, resistencia, con cuño suburbano? Puertos sin mar y piratas de callejón El Barrio y su Porteñidad, donde las aguas son avenidas y los marineros maniobran entre marrullerías y triquiñuelas eludiendo el naufragio de sus vidas. Escenario donde se cruzan corajes y linajes, jungla de cemento empollando intramuros la insurgencia del inmigrante. Culturas en desbandada huyendo de atrocidades y desamparo, nómadas tenaces reconstruyendo referencias y anclando de nuevo la existencia en aguas turbias, equipados con el arrojo y la altivez que provoca la degradación convertida en atributo. El exilio larga amarras invisibles, inexplicables mecanismos de supervivencia, levanta redes del alma cargadas de virtudes ocultas, talvez por eso «nadie es profeta en su tierra». …Barrio, puerto sin horizonte donde emergen o naufragan hombres laboriosos, disciplinados, tenaces, delincuentes, proxenetas, anarquistas y ácratas ; vivero donde echan raíces los apátridas, remanso donde se forjan nuevas expresiones, crisol de cruces genéticos, arrecife donde atascan heterogéneos coros de esperanza… Buenos Aires, La Habana, San Juan, Caracas, Santo Domingo, Barranquilla, Cali, El Callao, muelles donde afluyeron y confluyeron pasados averiados… Los tropezones del camino desviaron el compás y la cadencia del hombre y de su música… Esa mutabilidad, mezcla de sentimientos y de confrontaciones entre cotidianos y búsquedas de identidad, provocó La Música que Llevo por Dentro... Cita: Existe un sinonimo nombrativo para un genero salsero, la llaman guateque. colombia y NY la llaman asi, claros ejemplos serian Esta bueno ya / Gran combo, linda Teresa / Bobby Valentin, Anuncio clasificado / Willie Rosario, Tu loco loco y yo tranquilo / Roberto Roena, Espiritualmente / Sexteto Juventud, Quitate la mascara / Ray Barreto. Esta clase de musica es la que vivio su epoca dorada no solo en mi Cali (capital mundial de la salsa) si no en su epoca dorada en New York City. Esta clase de salsa es la que hace sudar la gente salsera de esta zona de la tierra y tiene como privilegio el ser prioridad en las rumbas salseras. HEY SUBAN CANCIONES DE SALSAAA...YO ESTARE SUBIENDO UNAS CANCIONES BIEN BKNAS PA RUMBEAR PORQUE NO TODO ES MAELO RUIZ ¬¬ |
__________________ EL QUE MADRUGA DIOS LE AYUDA, EL QUE MADRUGA NO DUERME EN LA TARDE, EL QUE DUERME EN LA TARDE NO DUERME DE NOCHE.EL QUE NO DUERME EN LA NOCHE SALE A RUMBEAR CONCLUSION: DIOS AYUDA ALOS QUE SALEN A RUMBEAR
Última edición por pipe =); 31-05-2007 a las 02:02:24 |