Estoy comenzando a creer que no existe ninguna diferencia entre el bien y el mal.
Quizás, no hay ninguna fuente pura de benevolencia.
Estaba pensando en las formas en que puede moldear ml alma un gesto amable.
Estaba convencida que había una medicina espiritual, no convencional, capaz de darle vuelta a mi vida y hacerme ver el mundo con otros ojos.
Pensé que hacía falta un amor, un amigo, una sonrisa, todo sin prisas...
Pensé que cuando te presentas sincera, entonces, el dolor no es el mismo.
Sentí que lograría dar un salto fuera del abismo; pero, me hundí.
La sombra tras de mí, no está lejos, vive en mi centro.
Soñé que podía profundizar y tocar el alma con una canción.
Soñé que podía navegar y sentir un rayo de sol.
Imaginé un sinfín de mundos en los que era protagonista.
Me sentía invencible con la mirada en la pista.
Derroché mil palabras y volaba otros cielos.
Creí que algún día encontraría consuelo.
Mi risa es mi llanto y mi llanto es mi risa.
Si algún día no vuelvo, recuérdame con una sonrisa.
Si mi palabra no perdura es porque tengo prisa.
Prisa por entender lo que se va y no avisa.
No hablo de otros, hablo de mí y de cómo me marché tan lejos de ti.
Tú eres todas las personas que un día conectaron conmigo con una tierna sonrisa.
No existe cielo, no existe infierno, no existe humanidad y nada es eterno.
Voy a pedir un deseo, voy a cerrar los ojos y a quemarme en su fuego.