La primera vez que lo vi, lo miraba con curiosidad
La curiosidad propia de quién ha vivido en una jaula la mayor parte de su vida
Pero, ¿cómo podía él saberlo?
Representaba el sueño de una presa
Su forma de ser era el simbolismo de extender las alas en libertad
No tiene miedo de nada, siempre lleva una sonrisa en sus labios y su energía es inagotable
Sus ojos parecen llenos de luz, exuda confianza y seguridad
Y yo, yo sé fingir muy bien...
Sé fingir muy bien que no lo estoy viendo a él
Su reflejo en el espejo parece moverse al unísono de mi voz (...)