Érase una vez un mundo que tuvo color.
La música vibraba en tus oídos.
Tenía un corazón que emitía latidos.
La poesía te hacía sentir viva.
La comida tenía un delicioso sabor.
La naturaleza emocionaba tus sentidos.
Los chistes eran divertidos.
Pasabas tiempo con tus amigos.
Y, el amor no era un mito en el olvido.