Caminaba por un sendero oscuro, en una noche fría de tormenta.
Me encontré con un hombre taciturno que, leyó mi mirada con destreza.
Descubrí en el cielo nocturno... una voz impostada de sorpresa.
Recorrí el total de mil mundos, por encontrarme de nuevo tal franqueza.
Esperé que mi corazón astuto, no se hundiera en lo profundo de su belleza.
Salté a un abismo oscuro que, se tragó mi alma entera como presa.