Desde que en 1939 Billie Holiday cantó “Strange Fruit” por primera vez, su música y su arte estuvieron ligados a esta canción.
En aquella ocasión el público enmudeció: jamás nadie se había atrevido a incluir una letra tan terrible y explícita. Jamás nadie había escuchado una condena al racismo tan directa.
Durante muchos años, le fue difícil cantarla, como a muchos de sus seguidores escucharla. Porque lo que narraba era demasiado real. Hoy, aniversario del nacimiento de Billie, merece la pena recordar la historia de esta sobrecogedora composición, denominada en 1999 por la revista “Time” como “la canción del siglo”.