Creo en la riqueza del mundo interior y me asusta la turbulencia de mi alrededor.
Intento acercarme como quién encuentra una flor y la trata con suma delicadeza...
Pero, se filtra su veneno en mi corazón y el caos encontró una nueva presa.
Me doy cuenta que la paz interior reside en la nobleza.
A veces, lo mejor, es sellar el alma en la abstracción, para no malograr la consciencia.