Está lloviendo.
Lo puedo sentir...
Hace frío.
Una sombra se proyecta encima de mí...
Tengo miedo.
Pero, esta vez no voy a luchar...
Me rindo a las fauces del mal.
Está aquí...
Dentro de mí.
Y ya no puedo resistir..
Me voy a ir.
Empiezo a sumergirme en la profundidad de mi...
Aquí, no hay dioses, no hay luces, no hay voces, no hay nadie.
Existo yo.
Sin el eco de mi voz.