No pensé en cómo podía cambiarme la vida.
Esa pequeña decisión que tomé algún día.
Lo que más duele de algunas despedidas...
Es cuando surgen, pensando que volverías.
Pero, ya no volverás.
Te fuiste para siempre.
Todo quedó atrás.
La esperanza al quererte.
Cómo duele perderte todavía.
Especialmente, si todo fue una fantasía mía.
Llora mi corazón por lo que soñó que sería.
Estar a tu lado, compartir toda la vida.
Pero, no queda nada... ni siquiera una salida.
Para encontrar tus ojos y tus labios... ¡qué agonía!
Algún vez, quizás, algún día... cerraré los ojos y olvidaré qué existía.