Pensaba que nunca llegaría el día en que te vería diferente, en que me sentiría diferente; pero, todo cambia y yo, también...
Es curiosa toda la simbología detrás de tus decisiones, de tus elecciones que, ahora son tuyas y antes eran nuestras.
Es como si apuntas una flecha roja, brillante y gigante... Diciendo: "mírame, aquí estoy, esto es lo que conseguí. Mira aquello que planeamos, ahora, lo tomé para mí".
Y, entendí el mensaje, pero esta vez sonreí.
Porque me siento libre y ya no estoy atada a ti, ni al dolor, ni al amor, ni al rencor... Simplemente, entendí que no eres para mí. Entendí que, al final, al amarte plenamente y entregarme con devoción, no quedó nada pendiente de mí, di lo mejor y me retiré con honor.
Espero que seas muy feliz en tu nuevo camino, yo estoy satisfecha de no haber unido el mío contigo. Me siento tranquila y ya no perdida, porque lejos de ti también soy feliz y sé que hay mucho más para mí.
Me gusta la idea de ser consciente de mi presente y ya no estar viviendo ausente. Me gusta saber que puedo amar a alguien más, de frente, con reciprocidad, libremente, locamente y, ya nunca más tengo que mirar atrás.