En mi corazón resuena una canción.
Tiene el agridulce sabor de lo irreversible.
Me hace sentir débil e invencible.
Hoy me invade la melancolía.
Me siento como una partícula flotando en el Universo.
Estoy ausente de mi propio cuerpo.
La oscuridad no me invade.
Yo soy la oscuridad...
La luz se escapa de mis ojos.
Mientras se cuela en mí una idea retorcida.
La tentación: Soy una desposeída que pretende someter.
El sufrimiento no es aquel.
Deseo quemarlo.
Deseo destruirlo.
Deseo consumirlo.
Deseo poseerlo.
Deseo.
El deseo: implacable como una enfermedad incurable.
Suena otra melodía.