hace un par de semanas estuve en el Santa con ánimo de machucar tantas peladitas de un rato como me fuera posible. Finalmente fue un triplete. Empecé en la esquina de Las Vegas, con una veneca blanquita, cabello negro, brackets, tatuajes de estrellas en las piernas, buen culo, operadinho pero se ve bien, buenas tetas. Estaba con una amiga, más joven, también de buen ver, flaca y con aspecto adolescente como me gustan, que finalmente no me decidí a catar. Creo que le pagué 35k. El cuarto tenía un espejo largo de pared a pared. Es amable, charladora, me gustó hablarle sucio durante el sexo. Hicimos 69 y las poses que usualmente hago (en cuatro, misionero, ella cabalgando y ella boca abajo acostada). Logré no eyacular, estuve cerca un par de veces.
Luego encontré a un verdadero bombón por la carrera... ¿14? ¿es esa?, con 19. No sé qué hacía ahí esa nena, me sorprendió mucho encontrar una nena así en esa calle. Era alta, la cara perfecta, muy linda, no era voluptuosa pero era muy blanca y tatuada, cejas oscuras, cabello teñido de rubio. Colombiana, bogotana por lo visto. Tuve que pagarle dos ratos seguidos a semejante bellezón, 70k. Le encanta que le hagan oral y le laman el anito y yo muy a gusto. No quería en cuatro hasta que la convencí, pero se ve que lo disfrutó y casi me hace venir. No sé cómo hice para no venirme, también estuve muy cerca unas 3 veces de soltarle el masato.
Finalmente encontré a una veneca pequeñita por la 22, estaba parqueada en el costado norte, entramos a un sitio en el costado sur sobre la misma 22, creo que era donde queda o quedaba Manizalitas. Con esa sí no pude aguantar, era muy pequeña y estrecha, dijo que tenía 21, creo, pero parecía de 18 o 19.
Antes de eso vi a otras dos peladitas buenísimas como de esa edad, una pelinegra que estaba con otra nena y un chino, les hice inteligencia y los seguí pero entraron a tomar a una tienducha. Había otra monita, con acento veneco sentada en una chaza como si ella la atendiera, hablando con otros venecos, pero era muy linda para ser una simple vendedora. La vi al entrar a Manizalitas con la otra pelada, cuando salí seguía ahí sentada como si la estuviera atendiendo, yo ya estaba deslechado. Lástima, ambas estaban buenísimas.