Ver Mensaje Individual
Antiguo , 17:59:00   #1
Predeterminado Que pequeño es el mundo mama Calificación: de 5,00

Los mejores licores
Me llamo Alberto, tengo 26 años y soy técnico en una gran empresa que me proporciona una excelente solvencia económica.
Mi empresa se encuentra en una localidad cercana a mi antiguo domicilio familiar, pero no tanto como para no convertir en molesto el desplazamiento diario, por lo que decidí alquilar un piso allí.
Mis padres algo reacios a mi marcha, acabaron por comprender la misma, siendo mi madre, un ama de casa de 46 años, morena y atractiva para su edad, la que tardó más en aceptarla.
Mi vida no podía ser mas normal y tranquila, aunque aquel cambio de localidad provocó cierto desarraigo y distanciamiento con antiguas amistades, etc.
Acabé compartiendo tiempo libre con uno de mis jefes. Lorenzo, que así se llamaba él, de 60 años de edad, casado, muy educado y dicharachero, entabló conmigo una amistad en la que se permitía compartir confidencias personales de todo tipo.
Un día, entre cerveza y cerveza, conociendo perfectamente mi estado de soltero y sin novia, me preguntó:
- Entonces… ¿Cómo te va por aquí sin novia? No te he visto nunca con ninguna chica
- La verdad es que desde que me trasladé aquí no me he comido nada. No me he adaptado todavía. Estoy a dos velas.
- Coño. Habérmelo dicho antes. ¿te gustan maduritas? Te puedo pasar el teléfono de una que hace virguerías.
- ¿Prostituta? No me va ese rollo.
- No, prostituta no. Se trata de otra cosa parecida, pero no.
- ¿Parecida?
- Se trata de una especie de club en la que solo se entra por invitación. Lo formamos varios empresarios a los que tampoco nos gustan las prostitutas, por lo que si te doy el número de teléfono no puedes compartirlo con nadie.
Nos da morbo follarnos mujeres casadas que realmente disfruten haciendo el amor, nada de orgasmos fingidos, y que al mismo tiempo sean tan educadas como para poder cenar o charlar con ellas en cualquier sitio.
- ¿Pero hay que pagarles?
- Ya te he dicho que no son prostitutas. Son amas de casa aburridas, casadas y con hijos, que solo buscan desfogarse y si de paso pueden cenar en un lugar que no pueden permitirse o llevarse algún regalito, eso que ganan.
- Pues me está interesando, si. Ese tipo de situaciones me dan morbo.
- Confío en tu discreción, ni siquiera yo se cuantos hombres tenemos acceso a este club. Mujeres son pocas, ya que la selección se hace por invitación entre ellas para evitar que se cuele alguna que no reúna estas cualidades reales.
Suelen ser amigas o conocidas de las que iniciaron éste club y éstas dan fe de que efectivamente se trata de señoras poco o nada “usadas” fuera del matrimonio, pero que, por monotonía, aburrimiento o lo que sea, desean probar cosas nuevas.
- ¿Y los maridos? ¿no se enteran?
- ¡Que va! A los cornudos les dicen que han ido a visitar a algún familiar, que han salido con las amigas, o cualquier otro embuste por el estilo y ellos se quedan en casa viendo la televisión mientras ellas se abren de piernas con otro hombre. Ya te digo, de lo más morboso. No suelen quedarse toda la noche. Cuando acaban regresan a sus casas con cara de no haber roto un plato en su vida.
- Me estoy poniendo cachondo nada más que de imaginármelo.
- Pues tienes suerte, tengo el teléfono del mejor fichaje del club en mucho tiempo. Me pasó el teléfono un amigo de 65 años diciendo que era demasiada mujer para él. Aparentemente, ella tiene unos 45 a 50 años –no le he preguntado la edad- y mi amigo está convencido de que la suya es la segunda polla que probó esta señora.
- ¿Y eso?
- Aparte de que lo confesó ella, se notaba que era verdad. No conocía otra postura que no fuera el misionero y se deshacía de gusto cuando el la folló.
- Tu serias el cuarto hombre que cata, ya que, obviamente, yo también la he probado.
- ¿Y es tan buena como decía tu amigo?
- Buena no, la mejor. No puedes ni imaginar como gime de placer. No me explico como puede tener un coño tan estrecho habiendo sido madre. Tienes que taparle la boca para que deje de dar alaridos mientras la follas y se mueve como perra en celo.
- Pues ya tardas en darme el teléfono.
Lorenzo me pasó el teléfono de una tal Susana, -aunque dudaba que éste fuera su nombre real- haciéndome hincapié en que contactara con ella mediante watpsapp para evitar que el cornudo pudiera escuchar nada, aunque para mayor seguridad, él mismo le había regalado un segundo teléfono con otra línea distinta.
- Hola. Me llamo Ricardo –me inventé ese nombre- ¿Eres Susana?
- Si. ¿Quién te ha dado este numero?
- Un amigo. Lorenzo.
- Ahhhh. Si, si. Lo conozco
- ¿Puedes hablar?
- Mi marido está en el salón. Dime.
- Me gustaría quedar contigo para tomar algo. Me han hablado muy bien de ti.
- Ja, ja, ja. Ya imagino de qué te han hablado.
- Uff. Maravillas. Estoy deseando conocerte.
- ¿Cuantos años tienes?
- Treinta – añadí cuatro por si no le gustaban tan jóvenes-
- ¿No eres muy joven para estas cosas?
- No. A mi me encantan las mujeres como tú. Y mas después de lo bien que me han hablado de ti.
- Pues si quieres… podemos quedar este sábado. Hay sesión continua de futbol, tres partidos seguidos y mi marido ya me ha avisado que piensa verlos.
- Ja, ja, ja.
- Podemos quedar a las dos de la tarde. Le diré que iré a comer con las amigas.
- Si. Es buena hora. –Le pasé la dirección de un restaurante de mi localidad, pero ella prefirió quedar en otro restaurante de una localidad intermedia. No le pregunté, pero imaginé que podría tener algún conocido en la mía y deseaba alejar el peligro de ser reconocida mientras charlaba conmigo-
Me agradó aquella conversación, había tenido la precaución –como la tal Susana- de adquirir un teléfono barato y otra línea de teléfono prepago, para prevenir problemas en caso de dar con alguna persona problemática, pero me pareció una señora educada, sobre todo cuando ambos sabíamos de lo que estábamos hablando.
Nos citamos en un restaurante de alto nivel económico y cercano al hotel donde proyectaba comprobar las maravillas habladas por mi jefe sobre Susana.
Para reconocerla entre las demás clientes, dijo que se sentaría en la esquina derecha del restaurante, y que dejaría a la vista un periódico deportivo sobre la mesa.
Quedé con Lorenzo, mi jefe, para comentarle que había contactado con Susana.
- Nos hemos citado para este sábado.
- Ya verás como no te arrepentirás.
- Eso espero, confío en ti, ni siquiera le he pedido una foto.

Comentarios Facebook

todotuyo no está en línea   Responder Citando

compartir
                 
Gold sep Silver sep Donar

marcaNo Calculado   #1.5
SponSor

avatar
 
Me Gusta denunciando
Estadisticas
Mensajes: 898.814
Me Gusta Recibidos: 75415
Me Gustado Dados: 62988
Fecha de Ingreso: 02 jun 2006
Reputacion
Puntos: 1574370
Ayudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen camino
emoticon Re: Que pequeño es el mundo mama

 
Los mejores licores
 
   
   
_______________________________________________
Publicidad :)
conectado
 
Page generated in 0,06903 seconds with 12 queries