La vida, la vida no es nada, nada más que sangre y dolor
El dolor del acto
El dolor del parto
El dolor del adiós
¿Hay miseria en mi mirada?
Otros dirán, que morí envenenada de pasión
Tu amor es el veneno que me consume
Y tú, eres un predador
Yo, la presa obnubilada, por tu sonrisa confiada
Caí como un ciego con la cara al sol
La vida, la vida no es nada, no es nada más que sangre y dolor.
La sangre del pueblo, la sangre de los viejos, mi sangre en ebullición por tu amor.