| Respuesta: Se metieron con la generación que se trauma con esto... A mí me llegaron a 'arrechar' varias en bachillerato y me quedé con las ganas de saborearle alguito a alguna. Había una de apellido Bueno que usaba gafas, era blanca, trozudita, con unas tremendas patas y me parecía a mí que me paraba algo de bolas.
Recuerdo otra BUENÍSIMA y aparte con una cara lindísima que apenas duró un día. Iba a ser nuestra directora de grupo y esa vez que se presentó fue para mí como una aparición celestial; no dejaba de sonreirle y cada que preguntaba algo, hacía yo pedazos mi natural introversión y le contestaba sin temor. Al siguiente día no se presentó para no volver nunca más.
También recuerdo a una de las psicólogas: rubia de verdad verdad, ojizarca, tenía el pelo amarillo, largo y cachumbero (crespo) y la piel siempre parecía que estaba bronceada. Una Ricitos de Oro adulta, bella y sensual. Con ella hablaba mucho (realmente hablaba más con profesoras que con compañeros), e incluso me acompañó a un concurso de ortografía que perdí en la final y en el que pude ser el representante del Valle de ya no me acuerdo. Qué tiempos aquellos... |