| Usuario Expulsado Denunciante Ultra | Respuesta: ‘Le dejo a mi sucesor un país sin Farc’: Santos Un presidente en la niebla espesa de la política El presidente no oculta su desencanto por los resultados de favorabilidad El presidente Juan Manuel Santos solo evitó referirse de manera directa a los precandidatos presidenciales. Pero repasó sin prevenciones, y en detalle, los picos altos de los temas más polémicos, en particular los que vinculan su gestión con Antioquia. En esta entrevista brotaron las contradicciones, las preguntas y las reflexiones que asaltan a un mandatario que se jugó su capital político por una causa, el proceso de paz, que no acaba de validar medio país, con los costos de popularidad que ello ha implicado. También habla de las batallas de su gobierno, muchas protagonizadas con quien de ser su jefe político pasó a estar en la orilla de la oposición, el expresidente Álvaro Uribe, tan familiar y en la entraña de los antioqueños. NOBEL No le hablaba a El Colombiano desde el premio Nobel. ¿Descríbame esa emoción? Pues al principio fue una sorpresa. Inclusive, en la primera llamada yo creía que era alguien tomando el pelo, después fui como asimilando. Pero el momento, digamos más emocionante, sí fue en la entrega propiamente del Nobel. Es un espectáculo muy especial. Esa es una ceremonia a la cual el gobierno noruego le da una tremenda importancia, porque ellos dicen que es la distinción más alta que existe para cualquier ciudadano del mundo. Entonces, me sentí muy honrado y, como lo he dicho tantas veces, es un premio que recibo a nombre de todos los colombianos, sobre todo las víctimas. ¿Cómo ha sido la celebración íntima? Yo creo que ha sido permanente, con mi familia por supuesto, con mucha gente que me ha acompañado en este proceso, con mis negociadores. Con diferentes grupos he celebrado de forma más personal, porque es una celebración merecida para ellos. Como le digo, este es un premio que se lo ganó mucha gente. Hay contraste entre la mirada al premio Nobel a nivel internacional y en el nacional. ¿Por qué siente usted que hay esa desigualdad frente al reconocimiento? Infortunadamente, aquí en Colombia hay una niebla, que es la niebla de la política, que distorsiona todo. Desde afuera, esa niebla no se ve. Ven las cosas con más objetividad, con más profundidad y creo que tiene mucho que ver con eso. Aquí la propia paz ha sido sometida a todo tipo de críticas, de acusaciones falsas, de tergiversaciones y eso ha calado. Eso ha calado, porque la paz no convierte a Colombia en un paraíso de un día para otro, es un proceso, y ha sido más difícil de vender de lo que yo me imaginaba. En consecuencia: ¿hay en Colombia menos presencia del Nobel y más del Presidente? ¿O logran convivir los dos títulos? Pues no pienso mucho en lo del Nobel. Lo que pienso es en cerrar mi gobierno que ya comienza su último año de la mejor forma posible, que la gente se dé cuenta de que efectivamente hemos avanzado, somos conscientes que falta mucho y que hemos cometido errores, de que no todo lo que prometimos lo cumplimos, pero que en su conjunto podemos hacer una balance muy positivo porque estamos como nación, como país, mejor de lo que estábamos hace siete años y ese es el gran motivo de satisfacción de cualquier gobernante. ECONOMÍA Preocupan las señales de alerta actuales de firmas calificadoras sobre nuestra economía y la eventual pérdida del grado de inversión, lo cual sería funesto tanto en términos de acceso a financiamiento externo, como a su costo, debido a que habría más restricciones y tasas de interés elevadas. ¿Cuáles son las acciones que usted ha considerado tomar para proteger a Colombia de una baja en las calificaciones de las firmas? Pues lo que hemos hecho en estos siete años es, precisamente, fortalecer la economía para que nos suban la calificación y nos la han subido en dos ocasiones y lo que hemos hecho en los últimos meses, en el último año, es tomar las medidas correctas para mantener la credibilidad en el futuro de la economía colombiana. Los ajustes que hemos hecho, cómo nos acoplamos a la baja del precio del petróleo, cómo superamos la subida de la inflación. Todo eso lo reconoce la comunidad internacional, lo han reconocido las calificadoras de riesgo. Tan es así, que hemos sido de los pocos países -casi el único- de toda América Latina al que no le han bajado la calificación. La preocupación mayor es el crecimiento. Vamos a crecer este año -la última medición estuvo en un 2%-, vamos a crecer en un 2% y estamos, como lo dijimos en el pasado, sembrando la semilla para un crecimiento mayor hacia el futuro. Estoy seguro que vamos a tener un mucho mejor segundo semestre, todas las señales son positivas en ese sentido y que con un mayor crecimiento en este semestre vamos a poder mantener la calificación. Pero, el PIB del primer semestre fue 1.2, las expectativas del que está próximo a salir son similares, el sector de las grandes superficies se ha quejado de bajo volumen en ventas. ¿Cómo crear dinamismo de consumo y, por ende, reactivar la economía? Pero en su conjunto los indicadores son bastante positivos: las exportaciones subieron en un 25%, la inversión extranjera directa subió 8% de la última medición, las tasas de interés han bajado, la inflación ha bajado y la confianza, según Fedesarrollo, comienza a repuntar. Entonces, es un proceso, no nos podemos olvidar de que venimos del choque externo más duro que Colombia ha tenido desde la época de la gran depresión en los años 30, similar al que sufrimos después de la guerra de los mil días, a comienzos del siglo pasado. Eso no lo dice el Gobierno, lo dice Fedesarrollo, y nos ajustamos, seguimos creciendo por encima del 2%. Eso es algo que la Comunidad Internacional, el Fondo Monetario, el Banco Mundial y las calificadoras reconocen. Usted va a ciertos sectores y nota que la dinámica comienza otra vez a coger ritmo, y eso es lo que esperamos que se mantenga. Ojalá podamos tener un poco más de optimismo. El país necesita tener más fe en el futuro, porque tenemos un gran futuro. ¿Pero reconoce que hay una desaceleración en la economía? Sin duda alguna. Reconozco que hemos tenido problemas, que el golpe a la economía fue muy duro. Lo manejamos de la mejor forma posible, no sé si hubiéramos podido tomar decisiones diferentes. Tenemos unas limitaciones fiscales, si hubiéramos podido gastar más plata pues hubiéramos generado más actividad económica pero tenemos esa restricción. En su conjunto hemos tomado las medidas que creemos eran posibles y necesarias, pero sin duda alguna, soy el primero en reconocer que la economía sufrió un cimbronazo del cual estamos saliendo afortunadamente bien. La paz tenía el compromiso de la creación de unas nuevas oportunidades económicas. ¿Cuándo va a cumplir ese objetivo? Eso es un proceso que se demora. El 21 de julio estuve lanzando los planes de desarrollo de enfoque territorial que diseñamos para 170 municipios que son los más afectados por el conflicto. Van a ser consensuados por las comunidades y los aplicaremos el año entrante para la recuperación de lo agrario y lo rural. Eso se demora, porque tenemos que construir carreteras, la infraestructura necesaria y sembrar en las áreas que están aptas para sembrar, pero antes tenemos que llevar a los campesinos y darles proyectos productivos. Se trata de una oportunidad maravillosa que tiene Colombia hacia el futuro. Es posible que yo no pueda cosechar esos frutos, esos van a presentarse en el próximo Gobierno, pero sin duda alguna lo que estamos es sembrando una buena cosecha. Independiente de que haya unas políticas de ahorro y control del gasto tenemos un déficit fiscal y una economía compleja. ¿Cómo está el “excel” del proceso de paz? Está establecido que la implementación de los acuerdos es un proceso que va a durar 15 años, el balance va a ser muy positivo porque los beneficios de poner a producir una parte importante del territorio que antes era improductiva a la larga entrega unos beneficios enormes. Además, la hoja de ruta que tenemos determinada para los próximos años en el marco fiscal contempla las inversiones necesarias para cumplir con los acuerdos, implementar el acuerdo de paz y, al mismo tiempo, cumplir con los compromisos fiscales. Eso está contenido en los planes. ¿Teme que la época preelectoral afecte la economía? Sí. Siempre la época preelectoral y las elecciones afectan la economía porque muchas veces pospone decisiones económicas y de inversión. Eso creo que es inevitable. Ojalá podamos rápidamente establecer que cualquiera que llegue no va a deshacer lo que se ha hecho, que es mucho, y que de pronto pueda corregir errores que se han cometido, pero que la economía colombiana va con bases sólidas y en la dirección correcta, creo que eso es algo que reconoce el mundo entero. POLÍTICA Estamos en plena campaña política, en medio de una polarización fuerte. ¿Cómo va el gobierno a garantizar que no va a atizar la hoguera, que va a asegurar el respeto por las ideas de los rivales, a evitar confrontaciones innecesarias, a garantizar la transparencia, la imparcialidad, que va a trabajar por neutralizar el exceso de polarización existente? Eso es lo que hemos tratado de hacer desde hace mucho tiempo. Hemos hecho todos los esfuerzos y llamados para evitar la polarización, para que todos podamos unirnos frente a denominadores y retos comunes que tenemos. Soy el más interesado en dejar un país lo más unido posible, y lo dije en mi discurso del 20 de julio, y lo he venido repitiendo hace mucho, mucho tiempo. Ojalá podamos retomar esa famosa frase: “El país por encima de los partidos”, por encima de los egos y las vanidades. Difícil... Pero no es imposible. Un cambio de gabinete impone un freno en la gestión y una curva de aprendizaje. ¿Se justifica el cambio faltando un año para terminar? Tenga la seguridad de que no voy a poner gente que tenga que ir a aprender. Nos queda un año, creo que en este año podemos ojalá cerrar con broche de oro. Es muy importante tener gente que pueda comunicar bien, comunicar mejor de lo que hemos venido comunicando, y pueda mostrar lo que realmente se ha hecho en estos siete años. Estoy buscando una combinación de personas con esa capacidad y con el conocimiento de cada cartera. Aquí no va haber solución de continuidad, aquí lo que habrá es un equipo comprometido para poder terminar este gobierno de la mejor forma posible. El Partido de la U inició con usted, ¿va a terminar con usted? El Partido de la U que lo iniciamos -mire la paradoja- con el doctor Oscar Iván Zuluaga, es un partido que no ha perdido una sola elección desde que se creó y debe encontrar su norte, hay divisiones como en todos los partidos, pero espero que la sensatez impere y puedan ponerse de acuerdo para tener un papel importante en las próximas elecciones. El Frente Nacional trajo una pacificación a un conflicto pero dicen que destruyó la identidad de los partidos políticos. ¿Qué piensa de los partidos de candidatos? Que no es sano. No es sano porque eso es caudillismo. Yo prefiero partidos que defiendan tesis, principios, posiciones ideológicas, esos partidos a la larga son más convenientes para el funcionamiento de una democracia. ¿Cree que hoy queda algún partido de posiciones ideológicas? Pues sí hay tendencias. No se puede decir que el partido Conservador es igual que el partido Liberal en muchos temas o que el partido de la U es igual al Polo Democrático con otros temas. Hay diferencias, sin duda alguna, pero sí hay una perseverancia de las personalidades sobre las ideas. ¿Qué consejo le daría entonces a la gente joven que quiere hacer política? La estimularía a hacer política siempre defendiendo unos principios. Cuando uno tiene principios sólidos y una visión de lo que debe ser el papel del Estado tiene una brújula que le guía en sus actuaciones. Así ha sido a través de la historia, no solamente en Colombia, en el mundo entero. El debate entre el presidente Uribe y usted ha dejado un país polarizado. ¿Cómo evalúa usted esta herencia? Para mí es muy triste. Hubiera querido que el presidente Uribe y yo hubiéramos tenido una relación mucho más cordial o menos agria, tenga la seguridad de que lo he intentado muchas veces y no he encontrado infortunadamente respuesta. Todavía -le confieso- no entiendo en el fondo por qué esta situación, si hay la oportunidad para poder reconciliarme con el presidente Uribe, sería el primero que estrecharía la mano y abrazaría esa oportunidad. Gustavo Petro dijo a El Colombiano que el Gobierno estaba utilizando la paz en este proceso electoral y que el candidato de la paz era Vargas Lleras. ¿Usted qué piensa de eso? Me voy a poner por encima del debate político, creo que es mi obligación y además lo que le conviene al país. Qué tal el Presidente de la República respondiendo a todos los 23 candidatos que hay, el país enloquecería. No le voy a responder a ninguna acusación de ningún candidato en ningún sentido. En una entrevista con El Colombiano dijo que Juan Carlos Pinzón era “leal a morir”. ¿Qué cambió? Es una pregunta que se la tiene que hacer a él. Porque de boca mía no va a salir ni una sola expresión negativa contra Juan Carlos Pinzón. Pero ya salió en la radio... No. Si usted lo mira bien, lo escucha bien, ¿qué dije? No me voy a referir a Juan Carlos Pinzón ni a ningún precandidato. Pero sí le quiero recordar que la lucha por el poder, que es la política, saca a relucir lo peor de la condición humana. Y también porque vamos a oír a todos los precandidatos atacando al gobierno como parte del juego político y yo estaba en ese momento cubriéndome con esa manta de todos los precandidatos. Hizo el estatuto anticorrupcón. ¿En qué ha quedado esa lucha? En una parte que se ha destapado ha sido producto de la lucha contra la corrupción. Lo que pasa es que antes no se veía y buena parte de los grandes escándalos ha sido o por información que ha dado el Gobierno o con la colaboración del Gobierno. En eso estamos trabajando de la mano de las entidades de control en forma bastante efectiva y coordinada, esa lucha tiene que seguir. Pienso que hemos avanzado mucho. La gente cree que la corrupción es de ahora, no, la corrupción viene de antes y estamos es destapando las ollas que es la forma de luchar contra ella. Usted no manejaba las cuentas de su campaña, de acuerdo, pero el fiscal confirmó como hecho cierto el ingreso de dineros de Obrederech en su campaña. ¿Cuál es la responsabilidad política que usted considera debe asumir? Estoy esperando a que esa investigación llegue a fondo porque esa aseveración o esa afirmación del Fiscal no concuerda con la evidencia que hay. Me voy a abstener de comentar esa parte hasta que la investigación no termine. ¿Por qué decidió no hacer la Reforma Pensional en su Gobierno? Porque políticamente en este momento era casi imposible de pasarla. Si hacemos un inventario las reformas que hemos hecho son muy de fondo, muy importantes para el futuro del país, pero hoy para la Reforma Pensional simple y llanamente no tenemos el capital político y ni el tiempo para poderla hacer bien, de forma oportuna y correcta. Presidente, ¿cómo espera cerrar este año? Espero cerrar el año bien. El segundo semestre va a ser un semestre mejor en términos económicos, en los avances que a mi tanto me interesan que son la parte social. Yo pienso que en materia de inseguridad, vamos a continuar mejorando los indicadores. Usted no se imagina -haciendo un paréntesis- lo importante, lo trascendental para la imagen de Medellín y de Colombia que fue la visita del expresidente Clinton hace unas semanas en la Comuna 13. Eso le dio la vuelta al mundo en una forma que aquí no se han dado cuenta. Pero en el mundo entero se dieron cuenta y eso lo relacionan con el proceso de paz, eso lo relacionan con lo que Colombia está haciendo y lo comparan con lo que está pasando en otras partes del mundo. Dicen: mire, Colombia fue capaz, Colombia está saliendo, mire a Colombia esa transformación tan maravillosa, mire a Clinton que vino aquí a Colombia porque yo estuve presente, yo estaba de ministro de Hacienda, hace 17 años, al lanzar el Plan Colombia, porque Colombia estaba a punto de ser declarado un Estados Unidos y hoy somos líderes en América Latina en crecimiento, en democracia, en reducción de pobreza, en indicadores sociales. Eso es algo realmente extraordinario que infortunadamente, nosotros que somos muy autocríticos, pues a veces menospreciamos. ¿Cómo se imagina a Colombia en cinco y diez años? De cinco a diez años, superando todas estas violencias que tanto nos han golpeado, miembros de las grandes instituciones internacionales y de la OCDE compitiendo por lo que debe competir cualquier democracia seria: mejorar la educación y la salud frente a los demás países. Sobre todo, imagino un país en paz que era algo que nosotros pensábamos que nunca iba a llegar. El Financial Times dijo que usted había ido a Cuba, entre otras, con la misión de ser mediador para pedirle a Castro el respaldo en que Maduro abandonara el gobierno de Venezuela. ¿Qué hay de verdad en eso? El Financial Times no dijo eso. Dijo que yo había ido a Cuba -que fui- que había hablado con Castro -que hablé-. Pero no. Fui a Cuba porque estaba en mora de ir a agradecerle su colaboración como anfitrión en el proceso de paz, y en una misión comercial, me fui con más de diez empresarios. ¿Qué si Venezuela fue motivo de discusión? Claro que sí, como es motivo de discusión en cualquier reunión, con cualquier funcionario, en cualquier parte del mundo, porque Venezuela es el problema más grave que tiene América Latina. ¿Qué significa para usted la visita del Papa Francisco? Es importantísimo. El Papa ha sido para mí una persona muy especial que desde la primera vez que nos vimos me ofreció todo su apoyo. Y así ha sido, y lo que viene a hacer es lo que Colombia necesita. Él siempre viaja con un propósito y le puso el nombre de su visita a Colombia “El primer paso hacia la reconciliación”. Entonces, ojalá que la visita del Papa nos haga reflexionar a los colombianos sobre la necesidad y la importancia de reconciliarnos, de dejar los odios a un lado, de dejar esa polarización, de dejar esa sed de venganza. Si pudiéramos reconciliarnos, respetando las diferencias... este país es un país maravilloso, es un país lleno de riquezas.
FUENTE: elcolombiano.com |