Las mujeres transexuales asiáticas son verdaderas muñecas; quizás el único pero es su extrema delgadez. Un ejemplo es Areeya, bellísimo rostro, tal vez de los más sensuales de su clase, pero sus piernas son esqueléticas. Pero hay cuerpos estupendos como el de Amy, por ejemplo, o el de Tao, con piernas torneadas que hacen la delicia de sus admiradores.