- Papá, tengo hambre. ¿me puedes comprar ese pedazo de madera que está allá?
- ¿Madera? Cómo se te ocurre, hijo, la madera no se come.
- Si se come.
- Que no se come y no seas terco!
- ¿Y entonces, por qué mi mamá le dijo ayer al vecino.: "Venga que me quiero comer ese palo tan rico que tiene"?