Difícil decisión, Travitas, porque cada lugar del mundo tiene su encanto y las mujeres transexuales lo representan con lujo de detalles. Oriente nos proporciona muñecas de porcelana con su dosis de sensualidad, picardía y un toque de ingenuidad que fascina a los hombres de cualquier latitud. Belleza alternativa que igual nos hace cantar con Vicente Fernández: "Mujeres, oh mujeres tan divinas, no queda otro camino que adorarlas"