Respuesta: Sigo siendo uribista ¿y usted? El lenguaje pendenciero, guerrerista y arrabalero de un homúnculo que siendo presidente, lideró bajo las premisas de la parapolítica, un estado colombiano que se dedicó a incrementar los bolsillos de los más pudientes y de las transnacionales, al tiempo que sentó las bases para oficializar el desplazamiento, la satanización de los partidos y movimientos de oposición, la corrupción oficial como derecho del gobernante de turno y la masacre de miles de compatriotas. Todo desde el manido falso argumento del contrasentido del terrorismo bushista |