| Denunciante Épico
| Respuesta: Las luces y las sombras de Pekerman Los especialistas harán estudios sesudos tratando de encontrar una explicación al fracaso. Nosotros, los hinchas, sin tantos números ni tanta experiencia, acudimos al sentido común. ¿Por qué, un grupo de talentosos jugadores dio tan pobre espectáculo?
Partamos de lo obvio, las lesiones. Abel Aguilar, un medio polifuncional, recio en la defensa y colaborador con los volantes creativos, se lesionó. Fredy Guarín, la solución en la media distancia, y un muro a la hora de defender, le pasó igual. Y una de las grandes esperanzas, Juan Fernando Quintero, que sigue los pasos de James como un habilidoso creativo, completó la plaga de lesionados que dejaba cojo el medio. Por fortuna para Pekerman, regresaba de una lesión Edwin Valencia, uno de los buenos jugadores que brilló en la primera parte de la eliminatoria a Brasil. En su contra estaba el poco ritmo, pero conocía el esquema de Pekerman y surgió como el acople junto a Sánchez. Algo de improvisación, pero el talento podía suplirlo. Los suplentes: ¿A qué horas los titulares se convirtieron en suplentes? Armero, Cristian Zapata, Falcao, Cuadrado y para completar, lesiones apartaron de las canchas por un tiempo a Zúñiga y Arias y de puertas a la Copa América apenas si estaban comenzando a retomar el ritmo. En otras palabras, no teníamos laterales, y como volantes apenas estaba al tope james. Lo dijo el tata Martino con franqueza. Varios jugadores colombianos estaban bajos de forma. La terquedad de Pekerman: O quizás el miedo, o la lealtad a sus jugadores, lo cierto fue que se casó con una alineación y sólo los hechos tozudos lo obligaron a hacer cambios a regañadientes. Falcao es un símbolo, es cierto, pero no puede estar por encima del grupo y alinearlo fue una irresponsabilidad, igual que a los demás que por meses fueron visitantes asiduos de la banca. Esto nubló a Pekerman que, esperanzado por la cuota goleadora, descuidó el medio campo y se lo encargó a Sánchez y Valencia, sin tener emergentes que los pudieran suplir. La mala suerte: Aparte de la falta de previsión de no tener mediocampistas que pudieran suplir a los titulares, se lesiona Valencia y suspenden a Sánchez por acumulación de tarjetas amarillas. Tocó improvisar con un Mejía bajo de forma y el despelote comenzó con una serie de cambios que desdibujaron el orden del equipo, terminando en que cada quien hizo lo que quiso, metiéndose en el terreno del otro, repartiéndose mal las tareas, estorbándose, dejando boquetes, en fin, el desastre completo. El fantasma de James: Y para completar, James tuvo el más pobre desempeño que se le recuerde. Cuatro partidos, donde se diluyó y se sumó la despelote. Obligado a marcar se tiró atrás, se refundió en el campo colombiano, dejó sin ideas a sus compañeros y sin balones a los delanteros. ¿El resultado? Estupendos goleadores borrados del mapa, espectadores sin balón, deambulando por el campo en busca de la esquiva pelota, sumándose al desorden.
Por fortuna quedan cuatro meses por delante para que los lesionados se recuperen, para que los suplentes tengan minutos, para que Pekerman reflexione y convoque a los que mejor estén jugando y rearme el equipo que, por lo visto, deberá enfrentarse a una dura competencia, la peor de los últimos tiempos, donde no hay cenicientas y cada partido se antoja como una final, ante la irreverencia de los pequeños que no le comen cuento a nadie. |